Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Otra mirada a hechos recientes

El pasado fin de semana estuve en una tertulia académica con algunos profesores de ciencia política de diversos enfoques tanto políticos como académicos, entre ellos Juan Carlos García quien nos presentó el artículo que le publicó el periódico El Tiempo, en el cual habla sobre el reciente bombardeo que dio de baja al Mono Jojoy. No le extrañará a nadie que lea el artículo si comento la tendencia izquierdista del profesor aludido, incluso ya en la publicación online ha recibido varios comentarios ofensivos por esto, acusándolo de ser un apologista de la guerrilla. Lo bueno de haber oído de viva voz al autor, y haberlo debatido con él, es que independientemente de la filiación política el artículo da buenas luces para conocer un poco a la guerrilla.

Es ingenuo pensar que después de años de conflictos internos, los cuales en su vasta mayoría si no todos han sido de un corte agrario, no pervivan hasta el día de hoy algunos de los elementos de esa violencia campesina. Teniendo en cuenta que Colombia es un país donde simultáneamente se presenta la pre-modernidad, la modernidad, y la post-modernidad, y que esta primera se siente más en el campo; no debe resultar extraño que esto también afecte a los grupos al margen de la sociedad, siendo que al fin y al cabo tienen su origen en ésta.

Como bien lo menciona el autor, podría decirse que las FARC están divididas internamente entre aquellos que desde pequeños se vieron involucrados en la guerra en el campo, y aquellos que dejaron el pupitre y empuñaron las armas. Los primeros son aquellos como Tirofijo, el Mono Jojoy, y tal vez Raúl Reyes, donde la lucha para ellos no se trata tanto de una ideología, sino más de una repartición de tierras y una vendetta en el sinfín de matanza en nuestra historia. Difícilmente alguno de ellos tenía mayor educación que la primaría (se dice que Jojoy aprendió a leer y a escribir ya e la guerrilla), y por ende tenían una parla bastante hosca, e incluso aplicaban la “ley del machete” que aún permanece en las áreas rurales de nuestro país.

Los segundos, aquellos que tienen una procedencia más urbana, e incluso tuvieron acceso a la educación superior, así no hayan terminado sus estudios; aquí cabrían el ya muerto Jacobo Arenas, y el actual dirigente Alfonso Cano. El componente ideológico en ellos es más fuerte (como si ideología alguna legitimara sus actos), y tienen una concepción de mundo más amplia que las del otro grupo, y precisamente por estos aspectos pueden llegar a ser más estratégicos, y más peligrosos. Es por ello que la argumentación del artículo va a que posiblemente era más fácil entablar diálogos con el primer grupo que con el segundo, al no pasar sus aspiraciones a una redistribución de las tierras.

De hecho, el argumento tácito en la exposición fue que los ataques realizados por las FARC durante el Caguán, provenían del grupo de Cano, que siguiendo la línea de Arenas, más que una guerrilla, se visualizan a sí mismos como un Ejército del Pueblo (de ahí el EP), y que en ese momento no estaban dispuestos a perder el terreno ganado en los 80 y 90. Dado el posicionamiento campesino y estático del primer grupo, ha sido posible dar de baja a sus principales cabezas, mientras que el segundo parece ser más escurridizo, aunque eso no los haga invencibles.

Por otro lado, no considero que con todos los niños campesinos reclutados a la fuerza en el grupo guerrillero desaparezca el primer grupo, y muy probablemente sea alguno de ellos, o más de uno, que al igual que Jojoy haya ascendido en las filas guerrilleras, sea quien lo reemplace. Sin embargo, hay que tener en cuenta que con o sin educación, con o sin ideología, existe un fuerte componente criminal dentro de dicho grupo, y componentes oscuros que lo apoyan desde adentro y afuera de nuestras fronteras. Para lograr un verdadero desmantelamiento del terrorismo no hay que limitarse a bajar cabezas, insisto en que estos grupos se parecen a la Hidra de Lerna, sino a cortar sus insumos, y lograr desordenarlos desde adentro. Más que una apología, veo este tipo de acercamientos como una forma de conocer al enemigo.

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