Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Miremos hacia afuera

Acabo de salir de una conferencia dictada por la viceministra de relaciones exteriores Clemencia Forero, donde nos expuso brevemente las políticas en dicho campo del actual gobierno. Como era de esperarse, todo apunta a buenas intenciones, las cuales no tenemos certeza si se llevarán a cabo, cómo se harán pero, he de admitir que por lo menos en principio encuentro bastante alentadora las propuestas y que además, me han movido un poco las neuronas. Espero que sea cierto que este gobierno busque proteger las libertades fundamentales y la libertad de empresa, y no use esa excusa para intervenir cada vez que sienta la necesidad de “proteger los intereses de la nación”.

Dos posiciones que expuso la viceministra Forero, que encuentro bastante interesantes y que fueron ratificadas por los otros ponentes, son 1) aunque Estados Unidos sigue siendo un aliado principal, sus ayudas van a bajar como lo han estado haciendo en los últimos años, y que no se ve la ratificación del TLC en el futuro próximo. Y 2) el gobierno de Santos está mirando más allá de dicha nación, y basado en su política de prudencia, pragmatismo, respeto, diplomacia y cooperación, busca abrir nuevas relaciones, no sólo con el vecindario latinoamericano sino con países clave.

Y digo interesantes, porque en lo respectivo al primer punto no veo con desagrado el que se corte la dependencia con Estados Unidos, al contrario, si bien es un país que es bueno tener de aliado, el estar empecinados en recibir ayudas de un país que nos ve como un problema de seguridad y no como alguien atractivo para las relaciones comerciales, no va a impulsar nuestra economía y, al contrario, va a aumentar nuestras deudas. De hecho, si algo debimos haber aprendido de la apertura económica de los 90’s es que, a pesar de haber sido necesaria, se hizo demasiado rápido sin contar con que nuestro sector empresarial e industrial no estaba bien preparado para ello y, por lo tanto, hubo consecuencias nefastas que hasta hoy se sienten. Aún nuestra industria sigue estando en niveles poco aptos para una competencia fuerte, y el que se ratifique el TLC con Gringolandia puede estar apretando el nudo en la horca.

Pero una política económica de proteccionismo y concesión de monopolios como la nuestra sólo trae más dolores de cabeza por eso, me remito al segundo punto que mencioné. Nuestra economía necesita ser liberada, pero no de sopetón, mejor si se hace de forma paulatina ¿Qué mejor forma de hacer a nuestra economía competitiva “entrenándola” como primera medida con las economías vecinas? Claro, romper esa historia de orgullos pendejos que han marcado las relaciones entre países latinoamericanos, dizque para diferenciarnos los unos de los otros de nuestro idioma e historia comunes. Si en serio los colombianos somos tan buenos negociantes y trabajadores como decimos y, además, tenemos la posición privilegiada de estar en medio de los dos océanos, pues demostrémoslo haciendo de nuestro país un verdadero lugar de intercambio comercial, académico y cultural, quitando tanta traba legal externa e interna como lo son las dobles tributaciones (por mí, que no hubiese ninguna tributación). Si gobiernos, como el chavista, le hacen mala cara, problema de ellos en sus discursos trasnochados.

Además tengamos en cuenta que en nuestro mismo sector del continente dos países que van en fuerte ascenso como lo son Brasil y Chile. En particular el segundo, está muy interesado en hacer negocios con nosotros y en impulsarnos con las relaciones Asia-Pacífico, donde se encuentran algunas de las economías más libres y, por ende, más productivas del mundo como lo son Hong Kong, Singapur, Australia y Nueva Zelanda, además que, Hong Kong ya es parte de China, la segunda economía en la actualidad. No sólo porque la inversión en infraestructura sería provechosa para una de nuestras regiones más abandonadas, sino que con lo dicho hay mucho que aprender de ese sector del planeta.

Todo suena bonito en el papel y buenas intenciones han tenido gobiernos anteriores pero, también el pensar que depende del Estado llevar a cabo cosas que deberían ser iniciativa de la ciudadanía, es más, cosas que el Estado se debería limitar a ser el “vigilante nocturno”. Si la mecha inicial está dada ¿Qué esperamos para actuar?

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