Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

viernes, 3 de septiembre de 2010

De reformas y otras vainas. Parte III.

Ya para finalizar esta ronda de artículos relacionados con nuestra Constitución, las reformas constitucionales, y sus consecuencias me referiré a un tema que no alza mayor vuelo acá en el interior del país: la autonomía de la Región Caribe. Claro que no va a sonar mucho tal idea por estos lares, después de más de un siglo de centralismo nos es difícil a los capitalinos pensar que algo quiera salirse del control central, mucho menos parece importarnos. Durante las pasadas elecciones incluso hubo un tarjetón en dicha región, el cual al parecer avaló la autonomía de ésta.
Yo he de decirlo honestamente, soy partidario del federalismo y no del centralismo, y creo que de haberse llevado con cautela y sin precipitaciones durante el siglo XIX bajo la Constitución de Rionegro (algo difícil dada la radicalidad de dicha carta), sí se hubiese podido dar un mayor progreso en nuestro país, tomando en consideración que nadie tiene mejor idea que es adecuado y que no para una región determinada que sus propios habitantes, que se hubiese evitado la explosión demográfica en Bogotá, al no confluir todas las decisiones en esta ciudad, y se lo hubiese podido dar a los regionalismos su justa proporción.
A pesar de esa sujeción al interior desde 1886, sólo la Región Caribe ha mostrado intentos serios de obtener cierta autonomía. Claro existen grupos en Antioquia que hablan de una supuesta independencia de dicho departamento del resto del país, pero estos no son más que grupos friccionales. Podría decirse que precisamente esa es una de las preocupaciones de dicha iniciativa, aunque su principal impulsor, el gobernador del Atlántico Eduardo Verano, manifiesta que no se trata de una secesión como tal, de hecho se basa en Título XI de nuestra constitución nacional, más específicamente en los artículos 306 y 307, los cuales dicen:
Art. 306. Dos o más departamentos podrán constituirse en regiones administrativas y de planificación con personería jurídica, autonomía y patrimonio propio. Su objeto principal será el desarrollo económico y social del respectivo territorio.
Art. 307. La respectiva ley orgánica, previo concepto de la Comisión de Ordenamiento Territorial, establecerá las condiciones para solicitar la conversión de la Región en entidad territorial. La decisión tomada por el Congreso se someterá en cada caso a referendo de los ciudadanos de los departamentos interesados.
La misma ley establecerá las atribuciones, los órganos de administración, y los recursos de las regiones y su participación en el manejo de los ingresos provenientes del Fondo Nacional de Regalías, igualmente definirá los principios para la adopción del estatuto especial de cada región.
 Según Verano lo que hace falta es que la Constitución se cumpla. Pero como declaran representantes del gobierno, no hay mucho entusiasmo por parte de éste para que se dé tal autonomía, pues declara que con la reforma a las regalías se trata más de una buena planeación de los recursos, en particular en las regiones con mayor pobreza como la costa atlántica (donde curiosamente se obtienen buena parte de los recursos económicos). Argumentan además que el costo para tal autonomía sería tal, que es preferible usar esos dineros en resolver los problemas de la región, mientras que Verano sostiene que a estos se les dará una mejor resolución si se logra la autonomía. Otra pelea del “huevo y la gallina”.
Por lo menos Verano es consciente de que se trata de un proceso paulatino, y no pretende lograr las cosas de la noche a la mañana. Una vez más reitero que este tipo de procesos no se pueden dar a la ligera, ya la historia nos ha enseñado como hacerlos de dicha forma es más perjudicial que beneficioso por buen que sea la idea. Y también reitero que no sólo la Región Caribe, sino todas las regiones de Colombia deben eventualmente obtener cierta autonomía frente al poder central, tal vez así aprendamos todos a tener cierto sentido de pertenencia, y hacernos cargo de nosotros mismos.

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