Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Círculo vicioso

Investigando para uno de mis muchos cursos al Reino Unido, hace poco encontré en la página de la BBC un artículo sobre los posibles efectos del plan de recortes propuestos por el actual Primer Ministro Conservador David Cameron. En resumen (y en español), las áreas menos resistentes a los recortes presupuestales son el Noreste y las “tierras de en medio” (midlands); zonas predominantemente industriales, las cuales durante el gobierno de Gordon Brown recibieron fuertes subsidios de los que ahora dependen para su funcionamiento.

Aplaudo la iniciativa de Cameron de primero recortar gastos para luego poder recortar impuestos y ayudar a que se mueva la economía, pero era de esperarse que ya se oigan voces de protesta, y que muchos clamen que se atenta contra el trabajo y otra serie de cosas. Y claro, no puede ser bueno para nadie el que quede mucha gente desocupada por mucho tiempo, al no verse de forma inmediata los beneficios de una economía liberada, sumado a esto a que puede ser bastante probable es que aquellos que sufran de los recortes no sean precisamente los mejores empleados, por lo tanto eso pueda que juegue en contra de su búsqueda de empleo.

No se trata de un problema exclusivamente británico, es a lo que nos ha llevado el auge por las políticas económicas keynesianas y su cortoplacista “en 50 años estaremos muertos”. Como la idea principal es que el Estado invierta en la economía falla a modo de subsidios, para que el consumo se siga dando. Como resultado de esto podemos ver personas y empresas que no le ven ningún sentido a mejorar su trabajo y por ende sus productos y/o servicios ¿Para qué? Si al fin y al cabo hagan lo que hagan vendrá alguna manita del gobierno que nos sacará de cualquier apuro. Así entonces se va dando una mecánica donde el Estado para no dejar a nadie desvalido, no sólo mantiene sino que aumenta tales ayudas, porque el resultado no es que los receptores de estos beneficios despeguen, al contrario, mantienen ese estilo de vida y eventualmente llegan a pedir más ayudas, creando más desvalidos, y el ciclo es de nunca acabar.

El lío es que de todo esto es que de imprimir tantos billetes, estos van a perder su valor, sumado a que aquellos que contribuyen al Estado se van a aburrir de ser los proveedores y querrán ganarse esos beneficios de los que ya gozan algunos. La consecuencia directa de esto es una sociedad de “hijos bobos”, de esos que los papás saben que tendrán que mantener toda su vida porque ellos nunca podrán por sí mismos. La pregunta del millón es: ¿Qué se puede esperar de una sociedad de hijos bobos? Todas las posibles respuestas me son macabras.

Por lo tanto, subrayó aquí la importancia de cada uno como individuos el encargarse de que el propio trabajo sea lo mejor posible, y de esa forma no ser el primero excluido en un recorte de personal, sino al contrario ser uno motivo de pelea entre varias empresas. Por consiguiente las empresas buscar que sus productos y servicios sean las mejores para no tener que depender del Estado y llevar la mayor satisfacción posible a sus clientes. Y el Estado debe crear, establecer, y promover las condiciones necesarias para tener gente capaz, y no un montón de idiotas.

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