Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

jueves, 16 de septiembre de 2010

¡Abrase!

Yo admito que soy una persona difícil. No me suelen agradar las actividades que comúnmente suelen ser del agrado de las personas que me rodean como jugar al amigo secreto, ir de rumba y disfrutar de la música “bailable”, beber alcohol, entre otras cosas; y por lo general es algo que hasta el día de hoy suele chocarle algunos a pesar de no recibir comentario alguno de mi parte hacia sus actividades predilectas. De hecho, entre las cosas que me llamaron desde un principio del punk, el hardcore, el metal, y demás sonidos y tendencias subterráneas era el hecho que se presentaban como una opción para aquellos que “no encajan”. Por supuesto, como en todo grupo humano en dichas culturas también se crean unas reglas y códigos que llegan a ser aún más estrictos que aquellas de la gente “caspa” y “boleta”, y una vez más confirmé que prefiero las actividades solitarias; pero sin problema, si algo no me agrada, siempre tengo la libertad de irme a otro lado.

Voy a todo esto porque encuentro algo divertido en un sentido muy cínico cuando se oye pregonar sobre igualdad, y libertad, y tolerancias, y quien sabe que más consignas, cuando la gente en general ni siquiera se pasa estas bobadas. Y sí, son bobadas, pero la situación puede agravarse cuando nuestra muy alegre cultura pretende intervenir en asuntos más serios: “¿eso para que estudia tanto, mejor venga a tomar?” “¡Yo el trabajo se lo dejo a los burros!” “Porque llegue 15 minutos tarde no pasa nada” etc… No quiero hacer una diatriba contra la diversión, por el contrario, considero que es indispensable para el bienestar de toda persona, pero todo a su justa medida.

La situación empeora cuando varios de estos grupos de personas de “mente abierta” se hacen con cargos públicos, o aspiran a estos, que si bien no proponen una vida de sola rumba, son bastante peligrosos al considerar que sus “altos” intelectos saben claramente que es lo mejor para todos. Son aquellos que traspasan la delgada línea entre protección al consumidor y meterse en el rancho de los demás. Son aquellos que utilizan o quieren utilizar el poder del Estado para vetar zonas de fumadores, espectáculos que pueden ser considerados barbáricos, e incluso alterar nuestras dietas, y aún más, creen honestamente que si todos recibimos exactamente lo mismo, no habrá discusión alguna.

Así, sin discreción alguna por parte de nosotros, estos avezados personajes tan tolerantes y amantes de la libertad como dicen ser, esperan una sociedad homogénea donde todos seremos en realidad felices gracias a sus grandes ideas. Me recuerdan mucho a la última fiesta de integración en el trabajo donde nuestro jefe al mejor estilo del Sr. Burns parecía estarnos diciendo: “¡Ustedes  TIENEN que divertirse y ser felices!”. Así es, aun tenemos la estúpida noción de lo que nos agrada a nosotros necesariamente le tiene que agradar a los demás, aún más teniendo en cuenta que muchos se sienten mejor si son parte de un rebaño grande (fíjense no más como funciona nuestro congreso, donde todos le huyen a ser oposición); y para más piedra, queremos imponerlo a toda costa.

Para cerrar considero pertinente citar a un representante republicano del estado de Wyoming, Cale Case: “I don’t like being exposed to Kenny G’s music, cigarette smoke or patchouli oil, but I will defend the right of other folks to have all that junk, the right of business owners to allow it, and my right not to have to be around it. Government should not regulate anything that citizens can avoid by turning around and walking out.”

1 comentario:

  1. Más de acuerdo no puedo estar, la legalidad se debe fundar en el respeto a las libertades de manera que unas no solapen otras.

    Desde otro aspecto, añado que a mí las ideas de tolerancia y de cultura ya me saben a mierda; yo respeto la libertad de los demás desde que no se metan conmigo (o con la sociedad de manera dañina) y espero reciprocidad en cuanto a ello, pero no tolero ni mierda ni tengo porque hacerlo, quien no me quiera aguantar mi amargura y/o gustos es libre de no hacerlo, no tiene porque tolerarme, y del mismo modo no debo tolerar algo que me afecte de manera negativa. Así que esa moda de profesar tolerancia es una basura, la cual está cogida de la mano con la de darle estatus válido a todo porque es cultural; en ese caso talibanes, ateos, cristianos, maoístas, blackeros, emos, nazis e indigenas deberían aguantarse entre ellos mientras se matan: ¡mierda!

    Y más mierda aún cuando, como lo evidencia usted, dan alardes de tolerancia pero quieren homogenizar todo al gusto propio. Frente a esto la opción que veo más sana es respeto frente al otro y frente a la ley, nada de buscar homogenización disfrazada de tolerancia.

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