Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

domingo, 22 de agosto de 2010

Por una nueva derecha

¿Qué se entiende hoy en día por derecha? Normalmente lo que parece venir a la mente de muchas personas cuando se menciona esta palabra en materia de política es gente de mucha edad, probablemente muy rezandera (algo muy distinto a ser religioso o espiritual, aclaro), que quiere meterse en la vida de todo el mundo, extraña un pasado que nunca va a volver, además de tenerlo altamente idealizado, y que incluso llegan a preferir un régimen autoritario de corte ítalo-germano o íbero-tropical sobre la democracia con tal de lograr tan preciado orden.

Con tal concepción no es de sorprenderse que sólo unos pocos se quieran llamar “de derecha”, y que todos los partidos políticos se vendan como de “centro”, incluso aquellos que sí tienen ese tipo de ideas en la cabeza. Como es usual, podríamos pensar que todo es producto de una mirada excesivamente lineal del espectro político. Por eso me remitiré en este artículo al autor Celso Lafer y su libro “Ensayos Liberales”, donde propone una de tantas miradas bidimensionales que se han elaborado para abordar mejor este tema. En dicha mirada, Lafer propone además de un eje izquierda-derecha uno donde se mira lo antiguo vs lo moderno, y las características expuestas claramente obedecen a la derecha del primer orden, y no del segundo.

Algunos dirán que estoy siendo un vendido, y estoy comprometiendo x o y ideales o doctrinas, nada más falaz y contrario al propósito del presente artículo. Primero, porque precisamente lo que hay que conservar son las ideas primigenias del Estado Liberal, no un régimen oscurantista o dictatorial, no por nada Edmund Burke era un Whig y no un Tory, y nuestro partido azul originalmente era el Partido Liberal Conservador. Segundo, la experiencia y la historia nos han demostrado que para que los seres humanos podamos ser libres se necesita de un orden; que se exija a todos los ciudadanos las responsabilidades que conllevan las libertades ganadas, y de esta forma no necesitan que el Estado los mantenga porque si a la gente se le trata como adulta hay más probabilidad de que se comporte como tal, y finalmente que los cambios repentinos y las ingenierías sociales causan más desastres que los que solucionan, recuerden el Olimpo Radical.

Tales principios tuvieron un fuerte auge durante la década de 1980, con la revolución conservadora neo-liberal liderada por Reagan y Thatcher, aunque antes de ellos encontramos varios antecedentes claves como lo fuese Barry Goldwater, y esta revolución la que representa la derecha moderna expuesta por el autor citado. Pero como es usual en la historia, la carga de la responsabilidad personal no suele ser del gusto de muchos, principalmente aquellos que quieren mantener un puño de hierro sobre la gente y para ello la necesitan dependiente, las cosas parecen haber tomado un retroceso.

Y no me refiero al caso local, acá todavía tenemos que pasar por ciertos procesos para que sea comprendido por el colombiano promedio, me refiero a aquellos que llevaron la punta de lanza hace 30 años, como debieran serlo el Partido Republicano en Estados Unidos o el Conservador del Reino Unido. Como bien lo explica Jacob Weisberg en su columna de hace unos meses, se necesitan propuestas más serias de este “Conservadurismo del Oeste” más basado en las libertades individuales, que el populista sureño o el “moderado” del Este que no se diferencia en nada a las propuestas contrarias (no muy disímil al centrismo criollo).

Como dije anteriormente, en Colombia aún tener que pasar por ciertos procesos para lograr promover tales ideas, pero por ello mismo estos no se darán a menos que hagamos algo al respecto. Es hora de dejar de pelearse por las menudencias y sobras del gobierno de turno, es hora de darse el lapo y ser fieles a ciertos principios, nuestros principios, y a la vez definir nuestra situación actual y el norte a tomar, de nada sirve rememorar gobiernos fallidos de hace 60 años. Lo más seguro es que en un principio seamos minoría, pero recordemos que algo bello de un país en realidad republicano es el que las minorías pueden convertirse en mayorías.

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