Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

lunes, 16 de agosto de 2010

A lo que nos llevan las emociones

Yo creo fervientemente que un rasgo que nos caracteriza a los colombianos es ser emocionales. Como dice el ridículo eslogan de una reciente campaña publicitaria: “Celebramos porque nos enamoramos, y celebramos porque nos dejan”. No estoy seguro si la frase sea tal cual lo que escribí, y ni me importa, pero la idea es esa, basta ver como al que queremos lo elevamos a la categoría de “hermano”, pero con una minúscula falla que cometa esa persona ya la queremos ver muerta. Y no sólo somos así con nuestras relaciones personales, no por nada a uno de nuestros grandes futbolistas lo abalearon por un error que suele darse en el juego, y las elecciones pasadas se basaron más en el insulto por parte de los seguidores, que en un choque de argumentos.

Es por esto que no sorprende el que a una semana de haberse posesionado como presidente Juan Manuel Santos es increíble ver como muchos de sus antiguos contradictores ahora van desde unos modestos halagos un tanto camuflados, hasta casi venderlo como un héroe salvador en los grandes medios de prensa. Así mismo, varios de sus antiguos adherentes, dedicados hasta hace poco a despotricar de Mockus, ahora lo consideran un traidor, y ya algunos medios dicen que todo apunta a que la pasada bomba del jueves fue puesta por esos sectores de ultra-derecha (esperemos que la investigación se haga de la mejor forma y borre todas las especulaciones). Los únicos que parecen mantener su posición son los viejos apáticos de siempre a los que nada les gusta. Soy consciente de que he hecho varias menciones al respecto de este cambio de actitud en mis últimos artículos, pero aún no soy lo suficientemente buena persona para evitar decir: “¡se los dije!”

Era de esperarse que alguien como Santos, hábil para haber estado pegado al poder desde los 80, no fuese el títere de una figura popular como Uribe, sino que más bien supiera aprovechar su popularidad para llegar a la presidencia y establecer su propia agenda, más basada en el liberalismo rojo que en el uribismo. En vez de la escalada violenta que vaticinaban sus otrora detractores, ahora vemos que de momento normalizó las relaciones con Venezuela; en vez de mantener un gobierno corrupto, vemos como la mayoría de sus nombramientos han sido personas consideradas por la opinión pública como idóneas para cada cargo (siendo sincero, por lo menos un par me han convencido a mí); lo que ha producido dicha alabanza hacia el presidente. Incluso a pesar de las acusaciones por parte de los santistas durante las elecciones de que Mockus sería un retorno a la era Pastrana o Samper, ya vemos que Santos ha echado mano de muchos gabinetes noventeros, y como también se está dando un retorno a la tecnocracia extrema de gestiones pasadas.

Siguiendo con esta idea, algo que tiene las emociones encendidas es lo mucho que se habla de la posibilidad de la tan anhelada reforma agraria, la cual se necesita desde hace 200 años. Le hallo razón a que se tome una medida de tal magnitud, no por nada el problema de los latifundistas viene de los antiguos encomenderos españoles, y sería un verdadero paso hacia adelante una nueva repartición de tierras, más teniendo en cuenta que se repartirían tierras incautadas al narcotráfico a personas que merecen una compensación del Estado al fallarles éste en su protección, y es preferible a cualquier subsidio ilimitado y mañoso. Ahora bien, guardemos las emociones para cuando esta reforma efectivamente se dé, al no ser el primer gobierno que la promete; y también me parece adecuado saber que planean hacer después si se da la reforma, si se reparten las tierras y las personas que las recibieron no logran que estas sean productivas ¿qué vendrá? ¿Más exigencias de apoyo hacia el Estado? ¿Generar mayor dependencia? Es probable.

De la misma forma que este gobierno se muestra como pragmático, lo más aconsejable será darle una cucharada de su propia medicina y examinarlo con cabeza fría (como si hubiese otra forma efectiva de analizar a un gobierno). Reitero una vez más lo que expuse el día de la posesión del actual presidente, alabaré sus aciertos y criticaré sus fallas, pero una semana es muy poco tiempo para decidir si lo que ha realizado es lo adecuado, o nos está llevando a otro desastre; así que una vez más recomiendo tener los ojos bien abiertos, y no dejarnos llevar por nuestras pasiones que suelen ser malas consejeras.

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