Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

miércoles, 11 de agosto de 2010

La realidad en la nueva presidencia

Ayer en la tarde se reunieron nuestro presidente Juan Manuel Santos y su homónimo venezolano Hugo Chávez, y hoy en la mañana los titulares de los principales medios de información muestran un desmedido optimismo al anunciar un “borrón y cuenta nueva”, al lograr restablecerse las relaciones diplomáticas entre ambos países. Si bien es un alivio que baje la tensión con el hermano país, y el comercio fluya de nuevo, más teniendo que ahí existe un fuerte lobby por lado y lado; hay que esperar a ver si el realpolitik de Santos logra tranquilizar al Gorila Rojo.

Chávez insistió casi hasta las lágrimas que su gobierno no apoya a las guerrillas colombianas, y además dijo sobre el acuerdo de las bases estadounidenses en suelo colombiano que Colombia es soberana para establecer convenios militares con cualquier país. "Lo único, y eso es válido para ambos, y lo hemos ratificado, es que esos convenios no afecten la soberanía del vecino" [1]. ¿A qué se deberá tanta calma? De los puntos discutidos en el artículo citado, no creo que el que menciona la inversión social en la frontera sea el que lo alegre, o la posible salida al océano pacífico, si es consciente de cómo tenemos nuestros puertos en ese litoral. No, yo creo que tiene que ver más con la mencionada realpolitik de Santos.

Ésta fue la medida en los gobiernos estadounidenses en las décadas de los 60 y 70, donde ya no se buscaba desmoralizar a la Unión Soviética sino contenerla, y tratar de convivir con ella. Eso parece ser el plan de Santos, lo que va divinamente con los planes del Mico Mandante, al poder ejercer su totalitarismo “bolivariano”, sin que el tradicional aliado de los Estados Unidos en la región lo moleste. Las reacciones no se han hecho esperar de lado y lado en la opinión nacional, los antiguos opositores le aplauden al presidente la voluntad pacifista, y sus seguidores parece que por fin se convencieron de que éste tiene su agenda propia y es distinta a la de Uribe, llegando incluso ya al nivel de la ofensa.

Aunque abogo por las salidas pacíficas como también critiqué el estilo pugilista del ex presidente Uribe, considero que una política de contención no es el medio más adecuado para lidiar con la situación. Se pueden lograr los propósitos y los lineamientos que vienen del gobierno anterior de forma elegante, de hecho, era lo que le hacía falta, el lenguaje de pelea de barrio les quitaba legitimidad a los argumentos. Pero una cosa es ser elegante y otra permisivo, y los problemas en cuestión requieren de autoridad y mano dura ejemplificadas por Uribe, y se esperaba que Santos continuara estas ideas, pero vemos que una vez más por los fanatismos y las precipitaciones los votantes han sido engañados.

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