Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

viernes, 13 de agosto de 2010

La economía de la filantropía

Si hay un derecho que yo crea fundamental es el derecho a la propiedad, así como alguna vez lo expuso John Locke hace algunos siglos. Lo que una persona haga con su bien ganado dinero y sus posesiones me tiene sin cuidado, mientras no se trate de un atentado contra la integridad de otra persona por supuesto. Si algunas de las personas más ricas del planeta quieren donar la mitad de sus fortunas en pro de obras benéficas y filantrópicas ¡genial! No sólo porque son ellos los únicos que deciden el destino de dichos dineros, también por el buen ejemplo que muestran al hacerlo, algunos randianos y otros radicales se pondrán en mi contra por decir esto, pero sí considero que es bueno prestar una ayuda a alguien que lo necesita, y principalmente, si parte de la voluntad propia.

Pero como era de esperarse no todos aplauden el buen gesto, de hecho lo atacan, y mientras algunos lo hacen de frente, tenemos a María Jimena Duzán matizando sus claras intenciones estatistas en su última columna del pasado domingo. Según ella tales donaciones no son más que asistencialismo, y preferiría que no se dieran y que más bien tal filantropía la demostraran pagando impuestos. Claro, nadie mejor que el Estado para saber qué es lo mejor para uno y cada uno de nosotros, y administrar nuestros recursos, claramente planes como Familias en Acción no son asistencialistas y forman personas capaces de eventualmente mantenerse a sí mismas; tiene razón Sra. Duzán, la mejor ayuda es la coercionada no la voluntaria.

Como ella tangencialmente lo expone, todo ese montón de dinero irá a fundaciones benéficas no directamente a las manos de los beneficiados, y me parece que la razón es hasta evidente: a pesar de tratarse de una donación, aquellos que dieron sus dineros pueden monitorear de forma más efectiva y directa el uso que se les dé a las cifras aportadas, caso contrario a lo que sucedería si quedaran en manos del gobierno. Lo que me lleva a otro punto a favor de las donaciones contra los impuestos: la inmediatez. Tanto quien la otorga como quien la recibe pueden acordar unas condiciones en las que ambos se vean beneficiados por el intercambio, mientras que la mano fría del Estado pide formularios y formularios, y no se asegura de que se lleven a cabo los objetivos de tal ayuda.

Claro, Duzán se fundamenta en la impresión de que los ricos pagan menos impuestos que las clases medias o pobres. Esa es una consecuencia previsible de aquella noción de que lo “justo” e “igualitario” es que entre más se gana más porcentaje y tarifa hay que cobrarle, entonces cuando el Estado se ve en la necesidad de recortar impuestos para mover la economía ¿a quiénes creen ustedes que tiene que recortarles impuestos para tal fin? Me da un motivo más para apoyar el “flat tax” propuesto por Hayek y Friedman, en el cual todos pagamos el mismo porcentaje sobre nuestro ingreso, el cual sí considero más igualitario ante la ley y en el que cada uno paga según su capacidad.

La autora reseñada demuestra dos ideas muy difundidas, la primera es que la economía de mercado es un juego de suma cero donde una persona se beneficia a costa de la otra, y no de un beneficio mutuo producto de un acuerdo entre ambas partes. La segunda y más temible, es la que existe una “elite” que sabe mejor que todos los demás como deben llevar sus vidas, administrar sus posesiones y cuál es el “verdadero” sentido de la felicidad; y es esa élite la que debería estar en el gobierno dirigiendo la vida de toda la población. En vez de estar criticando acciones ejemplares y envidiando a otros, deberíamos aprender de ellos como lograr sacarle un mejor provecho a nuestras labores sean cuales sean, y recordar que todos en algún momento de nuestras vidas necesitamos de un empujón para salir adelante.

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