Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

viernes, 20 de agosto de 2010

John Galt a la bogotana

Lo oigo hasta el cansancio, en los debates sobre política económica principalmente, que lo “justo” es que aquellos que ganan más dinero deben pagar mayor cantidad de impuestos, para que así el Estado pueda dar la tan merecida redistribución que hará que las cosas por fin funcionen en la sociedad. Lo paradójico del asunto es que esa proclama viene por parte de los mismos que son más estridentes en acusar a la administración pública de corrupta, como suelo insistir.

Lo que no parecen tener en cuenta aquellos que abogan por este tipo de medidas es que tal vez, y sólo tal vez, los que pagan tal cantidad de dineros no se sientan muy satisfechos con tal medida. Pero bueno, dirán los que proponen esa medida, una persona no necesita tanto dinero y se lo tienen merecido por ser tan codiciosos, y los menos cínicos dirán entonces que es su deber con la sociedad. Lo que no parecen considerar es que tal tasación tan severa probablemente pueda ser pagada por aquellos con amplias fortunas, pero lo más seguro es que desmotive a aquellos que van en ascenso, y las cosas se mantengan en su posición actual. Tampoco parecen considerar otra opción: ¿Qué pasaría si deciden irse?

En el magnum opus de Ayn Rand “La Rebelión de Atlas” se plantea la posibilidad de una sociedad distópica donde el resultado de la constante estatalización y colectivización, es la desaparición de todos los empresarios y personas creativas o productivas liderados por el carismático John Galt, quienes fundan una sociedad anarco-capitalista para escapar de tanto control. Algunos me dirán que la trama del libro es exagerada, de hecho lo pensé cuando lo leí pero me estoy dando cuenta que a pesar de la grandilocuencia y simpleza del manuscrito de Rand, éste contiene algo de realidad.

Si no me creen por favor lean este artículo del día de hoy en El Espectador, donde nuestro siempre bien ponderado alcalde Samuel “Ungenio Moreno” propone una reforma tributaria para evitar el éxodo de empresas que se está dando en la capital. La razón por la cual se da esta movilización es que en los pueblos aledaños es que los empresarios no tienen que pagar tantos impuestos, y no crean que se trate de personajes que recuerdan al protagonista del juego de mesa “Monopolio”, con un promedio de 50 empresas por año lo más probable es que se trate de pequeños y medianos empresarios, no haya tantos gatos gordos en nuestro país, muchos menos en Bogotá.

Claro, al alcalde le preocupa no poder sostener todas las dádivas gubernamentales que mantiene en este instante, además que a los desastres en la construcción de Transmilenio y el metro no logra recortarle mayor presupuesto (y todos temblamos al pensar cuánto dinero se pueden estar mascando en ese proceso). Lo que no parece trasnocharle a Ungenio es que es la empresa privada, y no el gobierno, la que crea empleos; por lo tanto serán esos pueblos los que se beneficien con los nuevos empleos, no la capital donde el desempleo va en subida. Es decir, lo que le preocupa a Moreno es el seguir teniendo a gente mantenida, no darle la oportunidad de que se encarguen de sí mismos. Definitivamente, es un modo de pensar que encuentro macabro.

Definitivamente hechos como el descrito solo me convencen más de que Rand no estaba del todo desacertada con sus ideas, al contrario, varias de ellas parecen cobrar más validez al empezar el mundo cada vez más a parecerse a aquella distopía descrita por ella. Considero que es bastante curioso, y tal vez no tan coincidencial el que hoy se haya escrito el mensaje más grande en GPS, y sea el siguiente:

Juzguen ustedes.

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