Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

jueves, 26 de agosto de 2010

En la tierra de los canguros

Este ha sido un año muy movido en cuanto a elecciones, y esta tendencia no va a detenerse sino hasta el año siguiente si todo sigue su curso normal (que es lo más probable). Tuvimos elecciones acá en Colombia, las hubo en Holanda, en el Reino Unido, y el pasado fin de semana se dieron en Australia, país bastante alejado del nuestro no sólo en lo geográfico, sino también en lo político, al no haber embajada alguna de este país en el nuestro; como también en lo económico y comercial, no es difícil imaginar que al tener abandonado nuestro litoral pacífico es uno de los varios países de esa región con el que desaprovechamos de una oportunidad de hacer negocios.

A pesar de esto, se ha notado un aumento en el interés por tal país austral al verse muchas oportunidades de intercambios estudiantiles, instituciones académicas con influencia australiana, entre otras cosas. De hecho, varios allegados míos han visitado dicho país, e incluso un familiar cercano vivió allá por varios años. Por este motivo, además de salir un poco de nuestro encierro cultural, considero importante ver que pasó allá.

La política australiana está enmarcada en una democracia parlamentaria que se podría decir que es bipartidista, aunque algunos partidos menores logran escaños de tanto en tanto. Como en la mayoría de países con un parlamento la izquierda en Australia está representada por un partido Laborista, mientras que en la derecha existe una alianza entre dos partidos desde 1922 a la que se le llama “The Coalition” (La Coalición). Dicha alianza está dada entre el National Party, un partido más tradicionalista y populista, y el Liberal Party cuya plataforma la encuentro genial, al ser de todos los partidos que he estudiado la más cercana a mi presentación de la nueva derecha. Así como el Partido de la Independencia en Islandia, y las coaliciones del CDU y el FDP en Alemania, y el CDA y el VVD en Holanda, vemos las claras alianzas que han logrado los conservadores y los liberales clásicos en las democracias parlamentarias.

Normalmente cuando The Coalition es gobierno el líder del Liberal asume el cargo de Primer Ministro, y el correspondiente del  National asume el de Primer Ministro Diputado. Entre 1996 y 2007 fueron gobierno con John Howard, uno de los fundadores del IDU,  como Primer Ministro, recibiendo del laborista Keating un hueco fiscal de US$9 billones. Fiel a sus ideas de la no intervención estatal Howard siguió adelante con sus planes de cortar impuestos y dejar la economía fluir, apoyado por una amplia mayoría en el parlamento; pero a diferencia de otros dirigentes conservadores que cortaron tributos antes de hacer las reformas necesarias, Howard se aseguró de hacer recortes en el gasto público para poder llevar a cabo tales reformas tributarias, y eventualmente Australia tuvo un auge económico durante los años de Howard. No sólo sus avances fueron en el campo económico, Howard fue un garante de las libertades individuales, a la vez que le recordaba a los radicales que Australia era una nación fundada en valores judeocristianos. En definitiva, otro más para la liga de campeones.

En 2007 fue sucedido por el laborista Kevin Rudd, donde una vez más la economía cayó, el desempleo subió, y el gobierno prometía reformas sociales a manos llenas (básicamente la fórmula anterior a Howard) a la vez poniendo más impuestos, mientras que pedía disculpas a aquellos que pretenden minar a la cultura occidental. En Junio de este año, en una media aún controversial, Julia Gillard le arrebató el liderazgo del Partido Laborista a Rudd, y por lo tanto es la actual Primer Ministro de Australia. Era cuestión de poco tiempo para que pasara una moción de censura en el actual gobierno, y de ahí las elecciones pasadas. En el parlamento australiano se necesitan 76 escaños (mitad más uno) para que un partido o coalición pueda ser gobierno. The Coalition ganó 73, los laboristas otros 73, y actualmente se ha declarado que Australia tiene un parlamento “colgado”, situación que no se daba desde 1940. Actualmente ambos bandos están tratando de hacer coalición con los independientes, e incluso corre la posibilidad de que se repitan las elecciones. Por el bien de esa nación espero que el líder liberal Tony Abbot logré consolidar el gobierno, y no olvide las enseñanzas de su antecesor en el liderato.

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