Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

jueves, 5 de agosto de 2010

El fin de la civilización

Una obsesión constante dentro de la humanidad es la del fin de los días, la cual por la ampliación dada por los medios de comunicación parece estar rampante a pesar de ya haber pasado el cambio de milenio. La verdad esto no es algo nuevo, para el primer cambio de milenio los cristianos del Medioevo se quedaron esperando el segundo advenimiento, y lo que tuvieron fue el Gran Cisma unos años después; y desde por lo menos el siglo XIX con los milleristas, tenemos grupos religiosos que anuncian el fin de los tiempos con bombo y platillos, para luego quedarse esperando sentados.

Dejando a un lado los aspectos religiosos y esotéricos, al considerar yo que sólo Dios sabe cuando se acaba el mundo, y no importarme en lo absoluto las predicciones de una extinta civilización antigua o los desvaríos de un borracho francés, me llama la atención como en el campo de lo meramente humano persiste el temor a una nueva guerra mundial más cruenta que las dos anteriores,  y cuyos rivales posiblemente tengan una división geográfica dada por Occidente vs. Oriente, pero que tiene más que ver con el cisma anteriormente mencionado que con el meridiano de Greenwich, a pesar de finalizada la Guerra Fría.

Acabo de leer hace poco un artículo escrito por Niall Ferguson, donde el autor comenta la característica predictiva que se le otorgó al ensayo “¿Choque de Civilizaciones?” del internacionalista Samuel Huntington. Esta característica, como bien lo expone Ferguson, le fue concedida a dicho escrito por ejemplificar las civilizaciones en ascenso que protagonizarían los choques contra la civilización judeocristiana u occidental luego de la Guerra Fría. Dichas civilizaciones son la musulmana y la confucianista, y pareciera que con los ataques suicidas y la invasión cultural de los primeros, el impulso económico de los segundos, y la resistencia tanto cultural como económica que les ha impuesto Occidente, se daría el tan anhelado conflicto mundial, dándole la razón a Huntington.

Pero como bien lo señala Ferguson, lo que más hemos visto desde la caída del comunismo ha sido guerras civiles, motivadas más por conflictos étnicos en sí, que por las diferencias entre las civilizaciones que se mencionaron. De hecho, al parecer que estas civilizaciones están basadas en lo religioso, los conflictos religiosos parecen estar dados principalmente dentro de las mismas civilizaciones que entre éstas como es el caso de sunitas y chiitas, o también los “Troubles” en Irlanda del Norte, que aún tienen fuertes repercusiones. Incluso dejando de lado los conflictos bélicos, se pueden notar fuertes divisiones y polarizaciones en la actualidad dentro de las civilizaciones, como es el caso de flamencos y valones en Bélgica, y los múltiples movimientos separatistas alrededor del mundo.

Se pensaba que con la globalización se crearía un mundo más homogéneo, pero lo que vemos es que al supuestamente irse borrando las viejas fronteras aparecen nuevos sectarismos, desde los separatistas, hasta fenómenos aparentemente banales como las tribus urbanas o las rivalidades deportivas, todas clamando por una identidad. Así mismo, también vemos como la guerra ha cambiado, y ya no se trata de las grandes batallas de antaño, sino de enfrentamiento tecnológico y mediático, como también masacres y ataques irregulares. El mundo está cambiando, pero no con las grandes sacudidas que parecen querer varios, el cambio es paulatino, y más vale que estemos atentos a estos cambios, y que sepamos asimilarlos de la forma más provechosa.

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