Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

domingo, 8 de agosto de 2010

Déjenlos en paz

Un tema controversial que se ha amplificado con motivo del bicentenario son las comunidades indígenas en Colombia. Muchas de éstas reclaman más y más derechos aprovechando el complejo de culpa que se ha propagado gracias a los valores postmodernos promovidos por Hollywood y demás “gente chévere”, donde se supone que existe la obligación de redimir una conquista que se dio hace 500 años. Puedo entender que en los casos de abuso contra ellos se presenten alegatos, como habría de hacerse con cualquier otro ser humano, pero tenemos ante nosotros un dilema que va mucho más allá.

Es apenas comprensible el alegato que a las comunidades indígenas se les respeten sus tierras, sus rituales, sus lenguas, y sus tradiciones; es todo parte del vive y deja vivir. Y es por esto que se tiene una legislación especial en nuestra constitución política para tales fines, y se deben ver medios para establecer comunicación real con ellos, dado que ciertos valores y costumbres occidentales no les atañen, y precisamente en esa confusión cultural es que ocurren los abusos.

Pero como todo grupo al que se le considera oprimido y débil, y ninguno más que este, la cosa ha pasado de dar la mano a tomarse el codo. Por un lado tienen circunscripción especial en el Senado y en la Cámara de Representantes (sigo pensando que el mensaje es que no los sienten capaces de lograr puestos políticos por su cuenta), sino que como toda comunidad expresada como vulnerable ya varios creen que por su condición merecen que el Estado los mantenga sin dar nada a cambio, y  es curioso porque muchos no admiten que el ejército los defienda de los ataques de los grupos armados, porque dicen que Colombia no es su Estado.

Eso sí, piden mucho respeto por lo mencionado anteriormente, con lo cual es difícil no estar de acuerdo, pero hay que ver como es la convivencia con aquellos que vienen de convenio indígena en las instituciones educativas. No les tiembla la voz para hacer sentir lástima a sus profesores y compañeros, para que les rebajen la carga mientras a los demás si se les exige al 100%. Lo siento, si quieren respeto también respeten nuestro valores cuando entran a nuestra comunidad. No me deja de causar gracia el que muchos de los que se gradúan no vuelven a sus respectivas comunidades, sino que ven la forma de establecerse en la ciudad, por algo será.

Aunque obviamente son peores aquellos que se sienten Kevin Costner en “Danza con lobos” o el protagonista de “Avatar” que van y conviven con una comunidad indígena, y vuelven a la ciudad esperando que todos vivamos como ellos, al ser su modo de vida “más sabio” y “más acorde” con la naturaleza. Insisto, en vez de estar fregando a cambiarnos nuestro modo de vivir, por qué no más bien ven la forma de unirse a esas comunidades y demostrarnos que es cierto todo lo que predican. En esto también estoy del lado de los indígenas, debe ser indignante que llegue alguien con una mirada condescendiente, que no tiene idea de nada a meterse en su espacio vital, y que además los use como ratas de laboratorio.

En conclusión lo mejor es dejarlos quietos con sus costumbres milenarias y dejar la condescendencia. Todos tenemos derecho a vivir en primer lugar, y las vidas de los indígenas deben ser protegidas como las de todos los demás; y también todos tenemos derecho a vivir nuestras vidas como mejor nos plazca, pero también debemos aceptar las consecuencias de esa vida. En serio creo que lo mejor es que los dejemos en paz.

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