Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

lunes, 2 de agosto de 2010

Comunicación para todos

Hay una frase de Voltaire que me encanta, y he tratado de vivir acorde con ella es “No estoy de acuerdo con lo que usted tiene que decir, pero defenderé hasta la muerte con su derecho a decirlo”. La encuentro genial porque encuentro sano el que las personas puedan expresarse, y nada mejor para un debate de ideas el que sus integrantes tengan ideas encontradas, y no sean un montón de borregos repitiendo lo mismo. También me parece genial porque deja claro que se puede estar en desacuerdo, porque parece que hoy en día se piensa que porque uno tolere algo distinto se crea que ya se aceptó con los brazos abiertos, o que uno tenga que quedarse callado cuando se oyen tamañas desfachateces (nada más alejado de la realidad).

Siguiendo este orden de ideas he de decir que encuentro reprobable la censura, pero que ciertos contenidos se debe procurar mostrarlos en espacios adecuados. No veo problema alguno en que alguien vea la forma de expresarse por el medio que le sea posible, sea este electrónico, impreso, radial, visual, etc. Está en mi responsabilidad como ser humano pensante y como ciudadano, el saber elegir, juzgar, valorar e interpretar la información que me llega, como también aquella que genero o reproduzco. Es más, algo que rescato mucho de la cultura punk es el DIY (“Hazlo tu mismo” por su sigla en inglés), si no existe el medio que expresa mis ideas, yo mismo lo creo, más teniendo en cuenta que hoy en día es muy fácil hacer eso.

El senador Jorge Robledo el día de hoy ha demostrado el calibre de la izquierda en una reciente declaración, donde anuncia que enviará una carta a la Comisión Nacional de Televisión CNTV, pidiendo que la administración del tan peleado tercer canal quede en manos de la oposición. Las razones a las que alude el congresista son que la televisión se encuentra altamente politizada y guiñada a favor del oficialismo, y que en la Constitución existe el derecho a la libre expresión y al pluralismo informativo.

He de admitir que no veo mucha televisión nacional, pero la impresión que me llevo de los canales privados es esa, que son muy oficialistas pero al fin y al cabo son empresas privadas que verán que publican, igual tengo la libertad de cambiar de canal o apagar la televisión si lo que veo no me agrada. Así mismo la impresión que me llevo de Noticias Uno, noticiero presentado en canal público, es decir, pagado con el erario, es que es de un corte opositor. De hecho, su director es Daniel Coronell, conocido periodista de la oposición, cuyas columnas llegan a veces al nivel del lloriqueo, y de hecho tal noticiero goza de una fama negra entre los sectores oficialistas. Bien podríamos decir que el necesario espacio para que se manifiesten existe, incluso a costa del bolsillo de los ciudadanos.

Y digo que Robledo ha demostrado el calibre de la izquierda porque la raíz de su petición se encuentra en aquel cuentazo de la “libertad positiva” que se inventó la izquierda, donde los individuos no tienen la libertad de desarrollar su vida como considere más adecuada, sino que el Estado debe proveer lo básico para que eso se dé, y como bien se ve acá aún no se ponen de acuerdo en que es “lo básico”, y lo más probable es que la lista aumente, no disminuya; parecen no tener en cuenta que no hay nada gratis en la vida, y para recibir del Estado hay que entregarle algo a cambio, muchas veces la misma libertad.

Si tanto les interesaba el tercer canal ¿por qué no entraron a la pugna por este desde un principio? Un vez más sale a flote el espíritu saboteador de meter la cucharada cuando ya parece solucionarse el problema. Y bien lo pudieron haber hecho, con todos los dineros e influencia que mueven los principales auspiciadores del Polo, los sindicatos ¿algo podrían haber hecho? Queda demostrado por enésima vez que el problema no es tanto pobreza material, sino pobreza mental, el siempre sentir que por cuenta propia no se puede hacer nada, y vuelvo y me remito a Voltaire: “Dios nos concedió el regalo de la vida, depende de nosotros dar el regalo de vivirla bien”.

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