Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

jueves, 8 de julio de 2010

Una ayuda

Una crítica frecuente que existe ante algunos de los planteamientos que propongo es que el Estado debe encargarse de elementos más allá de sus funciones básicas –seguridad, orden, justicia-; o pueden alegar que dentro de estas tres cabe el proveer las necesidades básicas para que se dé lo que algunos autores llaman “libertad positiva”, es decir, unas condiciones iguales para que cada quien pueda ejercer su libertad, y ésta no se vea cuartada por la necesidad. La gran pregunta es: ¿Cuáles son esas condiciones básicas? Y otra que surge es: ¿Una vez satisfechas esas necesidad, la gente beneficiada saldrá adelante? ¿Se encargará de sí misma? El conjunto de cosas a cubrir podríamos reducirla a salud, vivienda, educación, y un seguro de desempleo. Todas gestas muy nobles, pero hagamos una leve conjetura de que podría suceder si se pudiera cubrir estas necesidades de forma óptima. Se me ocurren tres casos:

1- Los beneficiados aprovechan esta ayuda y llegan a un punto donde voluntariamente la rechazan: Este sería el ideal, y si se diera en una amplia mayoría de casos yo abogaría por estas ayudas sin dudarlo. Todos en algún momento necesitamos algún tipo de ayuda, y lo que nos corresponde es ser agradecidos y buscar la forma más efectiva de salir de esta, so pena de perderla en algún otro momento de estrechez. Esto no me lo he inventado yo, es lo que sucede cuando le pedimos ayuda a alguien cercano, aunque no parezca, hay ciertas condiciones en esa transacción (por eso yo prefiero la ayuda entre individuos, donde son libres de asumir los compromisos que se consideren adecuadas). Existe gente que le puede la vergüenza, y aprovechan esa ayuda para luego ver la forma de volar solos, y más que “levantados” son personas admirables; tristemente no son tantos los casos que vemos. De hecho existen actualmente condiciones puntuales para recibir una ayudada estatal, pero como hemos visto antes, cosas como el SISBEN y Familias en Acción lo que hacen es mantener a la gente en esa situación, lo que me lleva al segundo punto.

2- Los beneficiados convierten las ayudas en un estilo de vida: Y no necesariamente en uno positivo a pesar de cumplir con la susodicha “libertad positiva”. Ya que las condiciones de los programas mencionados anteriormente son tan estrictas, la gente prefiere una vida marginal asegurada a arriesgarse a una vida mejor y fallar en el intento, además vemos que el número de personas que se apegan a estos programas aumenta, no disminuye. Y supongamos que esos beneficios sean del tipo europeo, donde con estos se logra una cómoda vida de clase media. No sorprende entonces que la industria escandinava paulatinamente se estanque al tasar fuertemente a los que producen, y otros pueden vivir cómodamente sin hacer mayor cosa, como tampoco sorprenden sus altos índices de suicidio. ¿Qué podríamos esperar en nuestro caso donde prima el concepto de trabajo como castigo y la ley del mínimo esfuerzo? Como Renton le diría a Spud en Trainspotting: “No te muestres muy desinteresado en la entrevista porque te reportan en el bienestar y te cortan el subsidio, pero no te muestres muy interesado porque te pueden dar el empleo”.

3- Los beneficiados llegan a pedir más ayudas: ¿Y por qué no? Si ya lograron que el gobierno cumpliera con esas dádivas, nada nos asegura que luego se consideren aún más aspectos de la vida como condiciones esenciales para lograr un verdadero equilibrio en las fuerzas. Serán como esas grandes empresas en EEUU que le sacan un montón de dinero al erario para sacarlas de la bancarrota que ellas mismas se causaron con tal de que no se pierdan empleos. O aquellas que piden dádivas porque otra sacó un mejor producto. La gente bien podría alegar que para lograr una verdadera igualdad de condiciones todas las viviendas deben contar con un horno microondas, para que todos puedan tener comida lista al instante, o todos deben contar con un carro para mejorar el transporte. Podrán sonar ridículas ahora, pero muchas de las peticiones actuales fueron ridículas en otra época. Llegará un momento en que las cosas reviente y que el gobierno a punta de dádivas se asegure de tener una población de esclavos.

No se trata de ser indolentes, claramente hay personas que necesitan que se les dé una mano. Pero si en serio tanto les preocupa esa situación ¿por qué no se ponen manos a la obra en vez de esperar la ayuda de terceros, en particular un Estado al que conciben como corrupto? Dar una ayuda no es sólo algo valioso, pero si se hace de forma personal se podrá tener en cuenta de una mejor manera las distintas aspiraciones que tienen las distintas personas, ver que sería lo más adecuado, y enseñar a pescar no a pedir pescado; en vez de repartir una fría limosna por parte de una institución que sólo ve números y no seres humanos.

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