Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

jueves, 29 de julio de 2010

¿A quién representan?

Partidos políticos. Asociaciones de personas que buscan llegar al poder y que representan a los ciudadanos ante el gobierno. Históricamente cada partido representa a un sector de la sociedad, o se supone que eso hace, y aunque dicha representación se ha dado en ser la cara de una clase social, una etnia, o una religión, podría asegurar basándome en los primeros partidos políticos que principalmente la idea es que representen las corrientes de pensamiento dentro de la sociedad. Por eso podemos ver que en la Inglaterra del siglo XVII los tories representaban el monarquismo, y los whigs el parlamentarismo.

Eso por lo menos en este país se perdió, uno esperaría que con el tan alabado multipartidismo viésemos distintas corrientes políticas puestas en juego, pero no, la verdad es que digan “cuotas burocráticas” y tenemos unión nacional. Ya ni siquiera representan las diferencias superficiales de la sociedad, pero no se podría decir que no representan nada, claro que lo hacen, representan los intereses personales de sus miembros. Puede ser que después de muchos años de violencia partidista se haya tenido que llegar al pacto bipartidista, pero como suele suceder aquí, las cosas las hacemos ‘in extremo’, pasamos de una violenta polarización a una política totalmente centrípeta donde se borraron todas las líneas partidistas, que una nueva constitución, una década de operación avispa, y ahora un “multipartidismo” cerrado no han hecho mayor diferencia.

Tanta indignación no es gratuita, leyendo la noticias de ayer me encontré con esta perla, donde la bancada conservadora quiere eliminar la segunda vuelta en las votaciones en el caso de que un candidato supere por 30 puntos porcentuales a los demás; la “buena intención” tras esa reforma sería ahorrar dinero en temporada electoral. Es realmente inconcebible que uno de los partidos de mayor historia en el país se reduzca a sí mismo al nivel de la lambonería y a ser el sapo de la corte, soy consciente que eso ha venido desde hace un buen rato, pero cada nueva desfachatez no deja de horrorizarme. Mientras en otros países la derecha se pone al día, y manifiesta su poder electoral, acá nos contentamos con migajas, preferible tener una temporal representación pequeña a estar peleando por éstas.

Sí en serio representasen al conservadurismo en este país, tendrían en cuenta valores como la prudencia, la cautela, la disciplina, y el aprender de la historia, tal propuesta no parece tener en cuenta que sí se la quieren dejar fácil al candidato predilecto, también deja el terreno despejado para que algún candidato con ideas totalmente contrarias lo aproveche; si de por sí es difícil decir que la mitad más uno en las elecciones representa realmente a una mayoría ¿qué se podrá decir de una ventaja de puntos porcentuales? Si es por ahorrar dinero se pueden mirar otros mecanismos, como hacer los tarjetones más pequeños, o pensar en la idea del voto electrónico, pero el dar posibles ventajas maniqueas es un grave error.

En parte es algo que nos hemos ganado los ciudadanos por no exigir más a los que se supone nos representan, la cuestión acá es que obviamente no hay solución fácil, ni la esperaba. Es muy difícil romper con las estructuras de encomenderos y de caciques que se dan al interior de nuestros partidos, al ser un amargo reflejo de nuestra sociedad, pero el empezar partidos nuevos sería sumar a la confusión ciudadana, que muchas veces parece no ser conscientes de que es lo que aspira para sí misma.

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