Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

jueves, 22 de julio de 2010

¿Quién organiza este relajo?

En el instante en el que escribo estas líneas se desarrolla el Consejo de la OEA, el cual lastimosamente no he podido sintonizar en mi computador, así que me ha tocado guiarme por los avisos publicados periódicamente por las agencias noticias, que además de ser incompletas están rellenas con los “lúcidos” comentarios de aquellos que no hacen más sino quejarse, y que esperan que todos los problemas se los solucionen los demás. El tema tratado es la recurrente acusación hacia Venezuela por parte de nuestro país de albergar guerrilleros en su territorio, algo que hemos visto en cuanta cumbre inter-americana, y que hasta la fecha no ha logrado una conclusión satisfactoria para todas las partes.

Una enfermedad que tenemos en esta región del mundo es la “oganizacioncitis”, donde se intenta formar cuanta organización que logre todo tipo de estrategias entre las naciones americanas, en particular las hispanoparlantes, ya sean comerciales, de cooperación, de arbitrio, militares, etc. Pero lo que nos ha demostrado una y otra vez la OEA, Unasur, el Parlamento Andino, ALBA, y demás organizaciones supranacionales es que aquí aún cada uno jala por su lado, y que existe una fuerte renuencia por parte de la ciudadanía de cada país por la integración americana, y un convencimiento de que tales organizaciones son inútiles, como lo demostró la victoria del voto en blanco en las pasadas elecciones por el Parlamento Andino. Pero por el otro lado, nuestros dirigentes insisten en meterse en cuanta cosa, llegando a casos ridículos como cuando Ernesto Samper realizó una cumbre de los No Alineados años después de terminada la Guerra Fría.

Una posible interpretación a este fenómeno es que doscientos años después todavía somos naciones en formación. Y además de las presiones extranjeras, nosotros mismos nos enfrascamos en una carrera sin fin por alcanzar a las naciones que nos llevan ventaja, y por eso hacemos reformas y tomamos medidas radicales sin siquiera pensar en la posibilidad de que hay que adaptarlas a nuestro contexto, y tomarnos un tiempo para pensar y planear los pasos necesarios hacia esa meta. Y de repeso, no sólo afuera sino nosotros mismos cambiamos la meta con cada gobierno, y aunque no es muy acusado en Colombia, el bandazo es toda una tradición en la región, lo que hace que de buenas a primeras se aspire a una nación liberal, para luego pasar a una socialista, para luego una de bienestar, y así según el capricho del momento.

No es que esté mal el tener una organización tipo la OEA que sirva como puente diplomático entre las naciones vecinas, la crítica va más a que el exceso de organizaciones nos puede hacer perder la mira a nuestros problemas internos, además de restarle fortaleza e influencia a las que si pueden servir como árbitros en los posibles conflictos que surgen en la región, como el hecho de que se sospeche que Venezuela esconda guerrilleros colombianos, y no los entregue a la justicia. Probablemente en el consejo de hoy no se logren mayores avances y esta es la hora que no ha finalizado, pero quedará la constancia de que se han agotado todos los recursos diplomáticos. Si vamos a hacer parte de algo debemos hacerlo de forma seria, y exigir esa seriedad a los otros participantes,ya es hora de que nos pongamos serios y dejemos de perder el tiempo con tanta bobada.

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