Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

martes, 27 de julio de 2010

Ideas técnicas

Cada vez son menos los días para que haya un cambio de presidencia en este país, y aunque a diferencia de otros cambios este sí ha tenido sus turbulencias, por lo menos una de las partes intenta mantener la calma chicha previa al cambio. Lo que si hemos visto, de forma continua, son los nombramientos del futuro gabinete ministerial de Juan Manuel Santos, el cual subraya fuertemente una tendencia en la elección de ministros y la forma de gobierno que hemos tenido en Colombia por lo menos desde la década de 1990.

En el campo de las ideas políticas es de esperarse que hayan corrientes que no quieran describirse como ideologías, por ejemplo tenemos al conservadurismo, el cual al basarse más en la experiencia de la historia, y el procurar ser cauto en las decisiones entre otras cosas, se considera a sí mismo más como una doctrina que como una ideología. Pero si ha habido una corriente que ha tratado de despojarse de cualquier tinte ideológico, ha sido la tecnocracia, la cual se basa en el empleo de científicos duros, ingenieros y otro tipo de especialistas en áreas técnicas para manejar al gobierno, y que las soluciones que ellos provean sean las más eficientes y prácticas para cada caso.

El nombramiento de María Fernanda Campo como ministra de educación, luego del de Juan Camilo Restrepo como ministro de agricultura y el de María Ángela Holguín como canciller, confirma toda sospecha por el empleo de esta tendencia en el futuro gobierno. La Tercera Vía propuesta por Santos es un claro intento de darle una salida pragmática a todo lo que se pueda encontrar su gobierno en el futuro. Pueda que algunos vean esto como una señal positiva del futuro mandato, más teniendo en cuenta que aún persisten los recuerdos de los regímenes altamente ideologizados del siglo XX como la Alemania Nazi o la URSS, los cuales causaron mucho daño a la humanidad. O sin ser muy radicales, no más miremos como funcionarios venezolanos como Roy Chaderton o Nicolás Maduro muestran una alta ideologización, pero sus labores diplomáticas dejan mucho que desear.

Pero como se dice popularmente: “de eso tan bueno, no dan tanto”, y el problema de la tecnocracia es precisamente el pensar que está desprovista de ideología. El lío principal de esta corriente política es que trata a los humanos como seres unidireccionales, y no tener en cuenta que también en las ciencias duras, ingenierías y demás, también existen los juicios de valor, de hecho todo lo que tenga que ver en el trato con seres humanos está a mi parecer, cargado de juicios de valor; además podría decirse que al no tener ideas claras, la tecnocracia carece de norte y sólo se trata de ir poniendo paños de agua tibia cada vez que sea necesario. Albert Speer, el arquitecto nazi y tecnócrata convencido, consideraba que no había problema alguno con la ideología mientras los “técnicos” pudieran avanzar, luego en la destrucción de Alemania y los posteriores juicios de Nüremberg se dio cuenta que las ideas si importan.

Como es usual, se trata de una combinación de ambas cosas, por supuesto los cargos públicos deberían ser ocupados por personas con los méritos y conocimientos apropiados para tales, pero sin descuidar que independientemente de su formación, habrá algo que los motive y los impulsa, y que las fuerza de las ideas no sólo dan una meta clara, sino además sirven como instrumento de medida en el logro de los objetivos propuestos.

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