Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

lunes, 26 de julio de 2010

El profesor

Algo que se oye de forma recurrente en varios diálogos, debates, entrevistas, y demás que lo que se necesita es educación. La verdad es muy difícil estar en contra de tal posición, pero resulta interesante y apropiado el hacerse unas preguntas luego de esa afirmación: ¿Qué clase de educación?¿Cuál es el propósito de esa educación?¿Tener idiotas útiles, o personas que tengan herramientas intelectuales para pensar e idear soluciones a los nuevos problemas que se puedan presentar? Mucho se ha criticado, y lo he hecho yo desde este blog, a la indisposición por parte de la gente que asiste a los centros educativos, pero también podemos mirar otros aspectos de este tema.

Una de las novedades en mi vida personal durante este año es que a pesar de pensar lo contrario, le he tomado cariño al ser profesor y siento que tengo la habilidad de enseñar. Como cualquier otro oficio tiene varios retos, y en particular el lograr que los estudiantes le cojan gusto a lo que se les está enseñando, y queden con ganas de aprender más. Más teniendo en cuenta que enseño inglés, un idioma a diferencia del francés que es “bonito”, y el alemán que es “bacano”, el inglés “toca” y suele haber mucha resistencia; además que toca ceñirse al método de enseñanza de la institución donde se trabaje.

Sobre este último punto es importante añadir que en este oficio uno se da cuenta como el colectivismo no tiene fundamento alguno, porque si bien uno hace ejercicios para que se trabaje en equipo, e intentar fomentar ese tipo de mentalidad, desde la primer lección se da uno cuenta que cada estudiante es distinto, y hay que saber equilibrar entre aquellos que son extrovertidos y aquellos más tímidos, y darse cuenta cuales definitivamente no ponen de su parte y es mejor dejar atrás. No por nada desde la antigüedad se ha buscado clasificar los distintos tipos de personalidad, desde la banal astrología, pasando por los cuatro humores, y ya cosas más serias como los tipos jungianos y de ahí en adelante. Como bien lo dijo Cruijff: el mejor equipo es aquel que sabe utilizar las fortalezas de todos sus miembros, a lo que agregaría: y que no espera de todos lo mismo.

Antes de escribir estas líneas estaba en una prueba para ser profesor en una institución distinta a la que estoy. Me llamó particularmente la atención como a pesar de habernos dado la institución unas pruebas específicas con unos lineamientos específicos, varios de los que estaban en la competencia por el puesto no llevaron nada preparado, se dejaron coger cortos en cosas de cultura general, o parecían tener pereza; no digo que yo haya sido el mejor (hubo presentaciones en realidad muy buenas de las cuales tomé apuntes), pero la flojera primó sobre la eficiencia. Es triste pensar que si se obtuvo el puesto no fue por ser el mejor, sino porque los otros apestaban. Claro que esto sólo es una muestra, gente cercana que trabaja en adiestramiento pedagógico me cuenta que tiran la toalla, al primar entre la docencia la impertinencia, la impuntualidad, la pereza, la falta de ganas por aprender, etc. Con decir que prefieren lidiar a adolescentes en secundaria.

Mi diagnóstico es que se trata de una muestra clara del dejarse ganar por las circunstancias, y no tomarse en serio lo que se hace. Es verdad que la labor de profesor puede ser ingrata, y muchas veces poco reconocida por la sociedad en general; pero una vez más recalco que la dignidad y el respeto son cosas que se ganan, y no fácilmente, depende de uno mismo el brillar en su oficio. Mientras tanto vale la pena cuestionarse si es el tipo de profesores el que tenemos en la actualidad con los que queremos que la educación le llegue a todos los colombianos.

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