Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

lunes, 5 de julio de 2010

Debería haber una ley

Mientras caminaba por uno de los centros comerciales de la ciudad con un grupo de amigos, uno de ellos señaló uno de estos nuevos locales de golosinas que se ubican en medio de los pasillos, y advirtió como ese local es un posible obstáculo en caso de tener que darse una evacuación por desastre natural. Estaba asintiendo yo ante su declaración hasta que dijo algo que me dejó helado: “Debería haber una ley prohibiendo esto”. No consideró escribirle una carta a la administración del centro comercial y/o a la empresa local expresando de forma civilizada, respetuosa y puntual las preocupaciones surgidas con la ubicación del local, y tratar de arreglar directamente con los implicados tal situación.

Esa declaración es una de muchas que se oyen día a día en el habla cotidiana, las cuales reflejan la incapacidad o la inhabilidad que tenemos de afrontar a los directamente involucrados, y esperamos que al igual que todos los demás aspectos de nuestras vidas que nos causan cierta molestia sea alguien más quien los resuelva, preferiblemente alguien con poder coercitivo como lo es el gobierno (tal vez por eso es que la mayoría de veces que queremos resolver un problema lo queremos hacer con violencia). Es una actitud bastante curiosa y lamentable, empezando porque una queja común que se oye es que todos los políticos son corruptos, más cuando están en el gobierno, entonces ¿por qué dejar encargada a gente que consideramos corrupta de la mayoría de las situaciones de nuestras vidas?

Y no voy a defender a la gente en el gobierno, la realidad es que si bien no se trata de un 100%, sí hay un nivel significativo de corrupción; es precisamente por ello que no me parece confiable dejar que esa gente se encargue de todo. Difícilmente el Estado colombiano se encarga de las funciones básicas de un Estado –seguridad, justicia, orden- y ya le estamos exigiendo más cosas. Y como bien dijo Lord Acton: “El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente”, y como he insistido, al delegar nuestras responsabilidades delegamos nuestro poder; y es ridículo pensar que al dejar que una entidad, sea cual sea, se le deleguen más responsabilidades de las que le corresponde no vaya a esperar nada a cambio, y nos permita llevar una vida sin preocupaciones como muchos progres parecen pensar. Esto a lo único que conduce es a un totalitarismo peor del imaginado por Orwell.

No estoy en contra de que haya leyes y de que haya Estado, de hecho prefiero vivir en el imperio de las leyes que en el de los hombres, el cual está más sujeto a caprichos individuales. Lo que digo es que hay que darle su justa proporción a las cosas, y recordar que aún si imperan las leyes, estas son producidas por humanos, los cuales por naturaleza somos falibles. Las leyes se hicieron para arbitrar los problemas que surjan entre los individuos, no para hacernos la vida más fácil, y es deber ciudadano el estar pendiente de leyes que sólo beneficien a unos cuantos, o que de otro modo sean injustas y buscar su modificación o derogación; pero también es deber cumplir aquellas que existen en pro de llevarnos bien como sociedad. Y una última crítica ¿para qué pedir tantas leyes y tanta vaina si en nuestra sociedad reza el refrán: “hecha la regla, hecha la trampa”?

No hay comentarios:

Publicar un comentario