Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

miércoles, 9 de junio de 2010

Y nada que despegamos

De lo poco bueno que se pudo haber sacado del mandato de Rojas Pinilla allá atrás en la década de 1950, fue la construcción del aeropuerto El Dorado en la ciudad de Bogotá, el único aeropuerto internacional que ésta posee. Entre todas las “mega-obras” de Ungenio -nieto del mencionado dictador- está la renovación y remodelación de El Dorado, y he de admitir que esta vez sí estoy de acuerdo con esta medida, harta falta que le hace una manita, además que si queremos proyectarnos como una gran metrópoli necesitamos de un aeropuerto adecuado.

Desde que empezó esta renovación hace aproximadamente un año ya se avecinaban vientos de tormenta, particularmente por el hecho de la aprobación de un proyecto de ley que le cambiaría el nombre al aeropuerto de “El Dorado” a “Luís Carlos Galán”. Yo he procurado mantenerme al margen de este relajo así no esté de acuerdo con el cambio, al parecerme que no tiene mayor relevancia. Mi razón principal para estar en desacuerdo es el pragmatismo, mal que bien ya El Dorado es nombre que tiene recordación, y no me quiero imaginar el chicharrón que representará cambiar todas las cartas de navegación y documentos turísticos. Igual los sucesos recientes alrededor de esta ley, que llegaron a ser merecedores de carátula, merecen un par de apreciaciones.

Lo primero que quisiera resaltar es que una vez más sale nuestra popular costumbre de dejar todo para última hora. Es ya, cuando están listas las placas metálicas con el nuevo nombre del aeropuerto que se ven las quejas, los reclamos, el rechazo abierto, y los grupos en las redes sociales siempre tan inútiles ¿Por qué no hubo tal movimiento cuando se pasaba el proyecto? Recuerda mucho la inauguración de Transmilenio.

Una segunda anotación va a que también salen a flote las buenas intenciones. Normalmente los aeropuertos y demás establecimientos públicos que llevan el nombre de una figura pública conmemoran sus grandes logros, como es el caso del Charles de Gaulle en París. El caso de Galán es triste porque al igual que Gaitán (quién actualmente adorna nuestro billete de 1.000 pesos junto con Fidel Castro y otras “bellezas”), los honores son más por el presidente que pudo haber sido y no por el que fue, ya que infortunadamente sus vidas fueron terminadas a balazos. Pero hay colombianos que honestamente sentimos que tal vez no fueron ni Gaitán ni Galán los presidentes que le hicieron falta a nuestra nación, más bien sentimos que ese título lo ostenta Álvaro Gómez Hurtado, quien también fue asesinado por sicarios ¿Por qué no conmemorarlo a él también, como por ejemplo, con el aeropuerto? Lo que se denota aquí es que aún no hemos tenido líderes capaces que nos llenen, y seguimos viviendo en el “deber ser” que en la realidad.

Que importa como llamen al aeropuerto si éste en realidad llega a dar la talla que se requiere y hasta más. Pero queda demostrado una vez más que nos despelucamos por nimiedades.

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