Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

lunes, 21 de junio de 2010

Sobre la unión

Era de esperarse que los titulares de todos los diarios locales cubrieran la victoria electoral de Juan Manuel Santos, de hecho, la sección de noticias internacionales presenta todas las felicitaciones protocolarias que ha recibido Santos. Me llama particularmente la atención la del presidente del Consejo Europeo, el belga Herman van Rompuy, no tanto por el recientemente firmado TLC con el viejo continente, sino por una connotación que admito es el resultado de mis ocasionales y extrañas elucubraciones. Me llama la atención porque es una unión felicitando a un futuro gobierno que promete ser de unión, pero miremos que pasa en la patria y el continente de van Rompuy.

La Unión Europea es una institución política y económica supranacional creada para unir a un continente muy pequeño con una historia de siglos de guerras y rivalidades, que se espera hayan finalizado después de la segunda guerra mundial y la caída del comunismo. Ya 17 años después de su creación parece que luna de miel se ha acabado, con los graves problemas económicos de varios de sus países, particularmente Grecia; y es posible que pronto veamos otro problema en días venideros.

Uno de los centros políticos de la UE es Bruselas, capital de Bélgica, ahora en julio le corresponde a ese país asumir la presidencia rotativa a dicho país, y ya mencioné la nacionalidad de uno de sus líderes políticos. Bélgica, un país más joven que varios países americanos, está dividido interiormente entre los francófonos valones, los flamencos de origen neerlandés, y una pequeña región germanoparlante. Desde sus inicios los primeros han sido la élite del país, pero desde mediados del siglo XX, la región de Flandes ha tomado un fuerte impulso económico sobre Valonia, haciendo que los flamencos lograran transformar a Bélgica de un país fuertemente centralista a uno con un sistema federal un tanto enredado. La unión entre las dos culturas está representada débilmente en los símbolos nacionales como la bandera y la figura del rey, todo lo demás está dividido en dos, hay tribunales en francés y en holandés, hay medios de comunicación para cada idioma, dos versiones de la cruz roja, incluso las tres tendencias políticas preponderantes tienen un partido de cada región. Culturalmente es poco lo que los dos grupos idiomáticos rivales se ven a los ojos, los matrimonios mixtos son sólo el 1% de los matrimonios belgas; y desde que van Rompuy dejó el cargo de primer ministro no se ha logrado una verdadera consolidación, y vuela en el aire una posible secesión flamenca.

Entonces una vez más lo digo, resulta bastante curioso que una de las bases de lo que se supone es un ejemplo de unidad y concordia tenga problemas de fraccionamiento. No digo que la unión se algo de entrada malo, bien llevada es fiel al lema “la unión hace la fuerza”. El problema radica cuando las uniones se dan basadas en la fuerza o incluso por intereses banales, sin consenso es muy difícil mantener una unidad sólida, y ahí sale a flote otro lema “entre más grandes son, más duro caen”. Entonces vamos a ver cuál va a ser el futuro de Bélgica, la Unión Europea… y la unión nacional.

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