Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

martes, 22 de junio de 2010

¡Bienvenidos a Geriátrico al Parque!

El rock se suponía que tiene un carácter juvenil, es la música de la rebeldía juvenil, y la que dio pie a los circuitos de música subterránea. Pero acabo de llegar de la reunión de producción del Rock al Parque de este año, y más que encontrarme con futuras generaciones musicales, me sentí en una reunión de exalumnos de un colegio cualquiera. Se podría decir que todos los asistentes nos conocíamos entre sí, y que sólo dos o tres estaban por debajo de los 25 años de edad.

Ahí teníamos a Juan Carlos “Chato” Rivas, quien ha logrado más renombre como profesor que como rockero; a la siempre refrita Jimena Ángel, cuya carrera nada que despega y no le alcanza el maquillaje para taparse las arrugas; al “maestro” Tom Abella (me comentaron que lo de maestro se lo ganó por una pintada y un pañete que le quedaron muy bien), y otros que vienen esperando el esquivo estrellato desde los 90. Algunos dirán que eso se debe a la siempre existente rosca de este evento, y en parte no se equivocan, pero también hay que tener en cuenta que el rock ya no despierta mayores pasiones entre la juventud actual, la cual prefiere el rap o la música de fiesta. Y por supuesto no faltaron los juveniles lemas como “extrema convivencia”, aún utilizados 10 años después de que términos tales como “extremo” dejaran de ser impactantes.

Obviamente la reunión venía cargada de los mensajes de la izquierda progresista, esa que es toda bacanzota y buena gente, cuya idea de equidad es que el gobierno reparta las ganancias, y cuide la naturaleza para que nos la podamos fumar. Aquella que espera que alguien más se haga cargo de sus cosas, y por eso que desde hace 15 años, al verse incapaces de hacer sus propios eventos, le han pedido al gobierno distrital que se encargue de producirlos. Estos actos tan propios de esa siempre presente “rebeldía” siempre a la espera de la ayuda estatal, ha hecho que a diferencia de otros países, aquellos que envidiamos por tener una escena rockera interesante, han hecho que ya no se generen las iniciativas y esfuerzos individuales que fueron precisamente las que crearon las susodichas escenas; ahora la mayoría de esfuerzos de las bandas se encaminan a recibir dádivas distritales. No me extrañaría que en 30 años más de la mitad de los hoy asistentes estén pidiendo al gobierno sus pensiones.

Además de su usual asesinato a la iniciativa y a la creatividad, el Estado aprovecha para descafeinar aun más al rock nacional, y el evento no escatimó en discursos dulzones y empalagosos, haciendo que me retirara porque mi única intención de ir a marcar tarjeta, al ya saber cuáles son las herramientas técnicas con las que voy a contar en el momento de realizar mi trabajo. Mi único interés en ser técnico del evento es recibir la paga de este trabajo, la cual interpreto como un reembolso de los impuestos que pago como bogotano. De salida me encontré con otro dinosaurio de la “escena”, y recordábamos como antes de Rock al Parque existían muchas más ganas de armar asistir a conciertos, ya fuera en auditorios, bares, parqueaderos, casas abandonadas, etc. Y como las bandas de esa época le ponían mucho más empeño a tocar algo chévere que a lucirse. Reconocí que todavía existen este tipo de iniciativas, que en algunas he tenido el honor de participar, pero son cada vez ya más esporádicas.

Me fui pensando más en mis proyectos actuales y futuros, y no dejándome llevar por cursis nostalgia mientras dejaba atrás a un grupo de gente que sólo sabe regurgitarse a sí misma, y como le dije a mi colega: “Me voy a hacer algo más interesante… a lavar la loza, por lo menos me ahorro una cantaleta de mi señora”.

1 comentario:

  1. No tengo nada en contra de los rockeros viejos, sobre todo porque hoy en día si no se es un rockero viejo se es un chino marica vestido de negro que se cree más malo que el mismísimo Lucifer, pero lo que si me emputa es que un artista de mi época, fuera de izquierda o de derecha (más de izquierda que de derecha, pero en este país se creen de izquierda por mirar mal a un policía y llegar a la casa a pedirle a papi la edición para colorear del capital) se valía por si mismo sin pedir huevonadas y sacando las cosas bien así fuera con las uñas, sin ayuda del estado, los de derecha porque eran grandecitos y sabían que podían solos y los de izquierda por que no querían nada del estado a menos que fuera un estado comunista (si, en mi época pegaba mas el comunismo que el socialismo porque en ese entonces los de izquierda si leían libros de historia y no comían cuento tan fácil al leer los afiches del Che que venden en Blockbuster), pero hoy en día todo lo que buscan los artistas de izquierda es que los mantenga el estado, como a Zack de la Rocha, a quien estoy seguro que su álbum Renegades no le dio ni un peso y tuvo que pedirle ayuda al estado.

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