Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

domingo, 9 de mayo de 2010

Una pequeña isla en el océano ártico

Aquellos que defienden al socialismo suelen remontarse a las antiguas comunidades indígenas para poder afirmar como este sistema económico existe desde la antigüedad, supuestamente es parte de la naturaleza humana, y es algo lograble; tal vez no tienen en cuenta los imperios mesoamericanos o el Inca, pero según ellos, antiguamente se vivía así y podemos volver a ello. Pues no es por ser saboteador, o tal vez sí, pero podríamos también hablar de una cultura capitalista con libertad de mercado, y que a pesar de todo aún persiste el día de hoy, aunque no ha sido algo ininterrumpido.

Durante la Edad Media, cuando primaba el feudalismo, en Islandia existía la Mancomunidad Islandesa también conocida como el Estado Libre Islandés, una sociedad sin rey ni nobleza gobernada por un ente llamado Alþing, que hacía las veces de tribunal y cuerpo legislativo. El pueblo islandés estaba dividido en varios goðorð o clanes que no respondían a una ubicación geográfica como tal, sino al grupo de personas y la adhesión era voluntaria. Cada uno de estos clanes enviaba dos representantes al Alþing, y era dirigido por un goði quien elegía a los hombres de leyes para resolver disputas, y se encargaba de la defensa del clan. Este cargo se podía legar, comprar, vender o prestar; y así mismo el comercio era una de las actividades principales de los islandeses. Muchos de los inmigrantes en esta sociedad llegaban huyendo de los duros impuestos que imponía la corona Noruega durante esa época.

Esta mancomunidad duró 300 años hasta las invasiones noruegas. No fue sino hasta el siglo XX que una vez más independientes, y bajo las ideas de Jón Þorláksson, Islandia ha vuelto a su naturaleza original, y es uno de los milagros económicos que solemos pasar por alto. Þorláksson, proveniente del Partido Conservador de dicho país, fue funcionario del gobierno durante la década de los 1920 y 1930, como Ministro de Finanzas logró fortalecer la Corona Islandesa (moneda local), y poco después asumió como Primer Ministro. Luego fue líder de la oposición contra el gobierno del Partido Socialista consolidando con los conservadores y liberales clásicos el Partido de la Independencia, que hasta el día de hoy mantiene que: “Nuestro núcleo es la fe en la libertad del individuo y una oportunidad igual para todos para crecer y cosechar los frutos de sus talentos” y “La libertad para funcionar y actuar para tanto individuos como corporaciones debe ser asegurada, aunque es una parte importante de la libertad el hecho que la acompaña una responsabilidad y hay que tener cuidado”.

Si bien gobernó durante la mayor parte del siglo XX, el Partido Independiente no encontró un mayor discípulo que Davíð Oddsson. Durante sus 13 años como Primer Ministro, Oddsson se encargó de corregir la economía de su país, la cual parecía más un socialismo disfuncional, y hacer que su país pasara a ser de los más pobres de Europa a uno de los más prósperos ¿Cómo lo logró? Privatizando para así reducir el gasto gubernamental, y dar pie a una fuerte reducción de impuestos, lo que llevó a un boom económico; controlando la inflación a un respetable 2-3% al practicar la mesura fiscal y monetaria; y desregulando y promoviendo la libre competencia, a tal punto que la industria pesquera islandesa es la única en el mundo que no necesita de subsidio gubernamental, y el comercio abierto de la isla hace innecesario adherirse a la Unión Europea.

Actualmente Islandia enfrenta problemas económicos a causa de una crisis en su sector bancario y financiero agravado por la reciente crisis. Los islandeses sacaron del gobierno al Partido de la Independencia al cual hacen responsable de la crisis, y actualmente gobierna la Alianza Social Demócrata. Pero aún así, las medidas de la nueva Primera Ministra no han logrado satisfacer las necesidades actuales e incluso las han agravado (no se puede apagar un incendio echando más leña); y los independistas han asumido la responsabilidad por los errores cometidos, y están dispuestos a rectificarlos y seguir llevando a esa pequeña isla en el océano ártico hacia la prosperidad.

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