Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

jueves, 6 de mayo de 2010

¡A la derecha!

Elecciones parlamentarias en el Reino Unido el día de hoy. Esperaba poder basarme en algún resultado, pero en el momento que escribo esto, la página web BBC anuncia que no publicará los primeros resultados en este momento sino en dos horas. De todos modos todo apuntaba a que el Partido Conservador va a ser el ganador de esta contienda, y aún sin tener esta certeza o saber si se ve en la necesidad de hacer coalición o no, es refrescante ver como el mundo anglosajón está reaccionando poco a poco de las falsas promesas de terceras vías que dan pie a la social-democracia más intrusiva y deudora. Y esto no se logra mostrándose moderado en el sentido de ser de un centro que es todo y a la vez no es nada, al contrario, mostrando una posición clara y frentera.

Una vez más lamento profundamente que a causa de ganarse unas migajas, los partidos locales no tengan un posicionamiento claro. Tanto así que hoy escuché que el Partido Conservador es “La Fuerza que Decide… a quien colgársele”, y ni modos de refutar tal aseveración a modo de broma, si tenemos en cuenta el comportamiento del partido en los últimos años. También se puede agregar a esto que dos de los actuales candidatos a la presidencia que son antiguos militantes del partido liberal, están más a la derecha que la candidata azul; pero tampoco es que representen en realidad y a cabalidad los valores de este lado del espectro.

Ninguno de los candidatos habla de darle poder al individuo, de tratarlo como un adulto y no como a un párvulo, y por consiguiente el otorgarle mayor responsabilidad; o de hacerse, esta propuesta está respaldada por un sinfín de asistencialismos que no buscan dar un necesario empujón, sino más bien son una recompensa por hacer lo que en principio es deber de cada ciudadano. Su promoción del respeto a las tradiciones es más bien el dejar a los viejos caciques tradicionales en el lugar que siempre han estado, y no tomar lo mejor de nuestra historia como ejemplo para que cada uno pueda superarse y aspirar un mejor vivir. Y no se trata de lograr un verdadero libre mercado donde se premie el trabajo duro y la iniciativa, sino de lograr mayores entradas para tales poderes establecidos.

Yo seguiré siendo miembro del partido azul, porque creo que para hacer un cambio toca trabajar desde adentro, y no quejarse desde el ruedo. Pero en estos instantes no siento que éste en realidad me represente a mí o a mis ideales, y algo que olvida es que para poder exigir hay que cumplir, no puede pretender que por jugarle a lo acomodaticio y dejarse dividir, ahora tengamos que dar nuestro sagrado voto, el cual no se puede repetir, por alguien que no nos representa. El partido olvidó la figura del castigo político.

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