Siguiendo la línea conservadora de Johnny Ramone, el capitalismo de los Misfits, el republicanismo de Agnostic Front, el derechismo de Combat 84, y la irreverencia y estridencia propia del género.

Una revisión de los hechos desde una mirada de Nueva Derecha: Republicana en lo político, Neoliberal en lo económico, y Realista en lo internacional.

martes, 27 de octubre de 2009

Cuestión de confianza

La semana pasada un allegado mío conociendo mi afición por la política me saludó diciendo: “¿si vio que el vicepresidente resultó paraco?” Mi primera reacción fue averiguar de qué estaba hablando. Con el tiempo han salido todo tipo de reportajes y columnas de opinión acerca de la acusación que hizo Salvatore Mancuso contra Francisco Santos de tener vínculos con los paramilitares, las cuales invito a mis lectores a revisar si quieren investigar más a fondo el caso.

Lo otro que me llamó la atención del saludo de mi amigo es que si aun la fiscalía no ha fallado en este caso, por qué él ya de entrada condena al vicepresidente de ser culpable?. Santos me parece que es el vicepresidente ideal para un narciso como Uribe, y por eso mismo me preocupa si algo le pasa a este último y Santos asume el poder, así sea temporalmente. Pero de ahí a considerarlo un paramilitar o alguien vinculado a esta organización, la verdad no lo creo, empezando por que no tengo pruebas que sustenten eso.

Un factor que considero clave por el cual nos cuesta avanzar como sociedad es que nuestro grado de confianza tiende a cero. Y no me refiero sólo con nuestros dirigentes, que si han hecho méritos por perderla, sino además con nuestros prójimos. A todos nos gustaría que se nos mirara sin ningún prejuicio, que se nos juzgara por quienes somos y por nuestros actos; pero así mismo saltamos a cualquier conclusión precipitada basándonos en cosas como la apariencia, oficio o procedencia. No se trata de ser ingenuo y dejar de estar alerta, o de aceptar sin trabas las cosas que nos molestan, es recordar que una premisa básica de nuestro sistema judicial es que toda persona es inocente hasta que se le demuestre lo contrario, y no se trata de algo que se dice por quedar bien, se trata de evitar arbitrariedades que en crecida llevan a totalitarismos.

En casos como los de Santos es mejor quedarse callado, a menos que se tengan pruebas concretas, y esperar que el sistema judicial sea lo más efectivo posible, y llegue a un fallo verídico. El problema es que nuestra rama judicial parece olvidar esa premisa y dejarse llevar por sus propios impulsos.

domingo, 25 de octubre de 2009

Todo a corto plazo

Álvaro Uribe Vélez me ha parecido el presidente con la gestión más aceptable que hemos tenido por lo menos desde que tengo consciencia de que existe ese cargo, pues la verdad es que estamos mejor a como estábamos hace 10 o 20 años. Y no es que esté de acuerdo con todas sus medidas, acciones e ideas; algunas de éstas las he criticado en esta columna, particularmente su paternalismo de estado, las malas mañas que le aprendió a los liberales, y que me parece muy centrista. Igualmente considero que algo que ha minado a nuestro país es la falta de continuidad, y por eso me parece conveniente que exista la posibilidad de una reelección presidencial con unas reglas claras.

El problema con las reelecciones presidenciales en Latinoamérica es que tendemos a poner a las personas por encima de las ideas. En estas latitudes se habla de castrismo, chavismo, galanismo, guevarismo, uribismo, peronismo, etc. Y son pocos los que realmente hablan de conservadurismo, liberalismo, anarquismo, republicanismo, socialismo, y otras corrientes políticas e ideológicas. Comprendiendo este modo de pensar, no es sorpresa que en estos países se tomen fuertes medidas contra las reelecciones, precisamente para evitar las concentraciones de poder en una sola persona, medidas que en estos últimos años se están pasando por la faja para lograr tal cometido.

En el caso particular de Colombia y la reelección del presidente Uribe, muchos de los que están a favor arguyen que se trata de algo democrático, ya que se trata de algo que pide la mayoría del país. No quiero discutir mucho contra ese argumento en este artículo, ya que lo hice en el artículo sobre la tiranía de las masas, además que basta recordar que muchos de los líderes totalitarios llegaron al poder apoyados por una inmensa popularidad por parte de las mayorías. Porque esta creencia de que Uribe, y sólo Uribe, puede resolver los problemas de la nación, a pesar de que hay varios candidatos que han demostrado ser dignos y potenciales sucesores, viene acompañada de nuestra tendencia a pensar sólo a corto plazo. Si bien Uribe ha hecho avances en resolver aquello que se propuso, se tratan de problemas que toman mucho tiempo, y no se resuelven en cuatro u ocho años; requieren continuidad de política más no de una persona.

Hemos visto a través de la historia como mandatos democráticos como los de Margaret Thatcher, Franklin D, Roosevelt o Alberto Fujimori, que empezaron con una alta popularidad, terminaron en medio del tedio e incluso escándalos. Jean Chrétien fue Primer Ministro de Canadá durante diez años, y dejó el cargo al renunciar y dejárselo al en ese entonces líder de su partido, Paul Martin quien gobernó durante tres años más. Cuando finalmente pasó el voto de no confianza, el país más liberal del continente americano eligió al partido conservador como el mayoritario. Siguiendo esta tendencia, me preocupa que el muy factible tedio haga que la oposición más diametral gane el apoyo del votante promedio, ya que las mayorías son cualquier cosa menos estables, haciendo que todo lo bueno de la actual gestión sufra de un bandazo y una dolorosa reversa, en una época en que estamos rodeados por el Gorila Rojo y sus esbirros del ALBA, que buscan hacer más fuertes a nuestras guerrillas, y someternos a su régimen de pobreza y degradación.

viernes, 23 de octubre de 2009

¡Gracias!....¿totales?

En mi trabajo como técnico de audio se ven muchas cosas curiosas. La última que me ocurrió y me puso a pensar, fue en el festival Blues D.C. realizado el pasado 17 de Octubre. El evento contó con toda la logística apropiada para un concierto de magnitud mediana a grande, entre ésta un buen sistema de sonido y personal técnico. Lastimosamente el festival tuvo una asistencia bastante escasa, y claramente tuvo grandes pérdidas. Uno de los músicos de la banda con la que fui a trabajar, después de dar el respectivo y merecido agradecimiento al diminuto público, procedió a agradecer a la organización del evento por el “apoyo”. Luego llegó la hora de cobrar mis honorarios a la banda, y me entero de que a las bandas no se les paga en este evento, o por lo menos a las locales no; forzándome a reducir mi cobro ya que se trataba de amigos que además son clientes habituales. A las bandas además de no darles pago alguno, no se les dio transporte para sus equipos y personal, y el catering eran unas pocas tablas de quesos y carnes frías para aquellos que llegaran a tiempo a la mesa y agarraran lo más que pudiesen. Entonces, sin importar que el festival ganara o perdiera ¡para las bandas el concierto representaba un pérdida!

Tal vez al festival le hubiera ido mejor si hubiese tenido una producción más sobria, pero éste no es el tema que quiero tocar. Posiblemente el hecho de participar en un concierto grande junto con bandas extranjeras es buen pantallazo y buena hoja de vida, en especial para una banda emergente. Estos argumentos son los que usan varios de los organizadores de este tipo de eventos para no cargar con los costos de las bandas. ¿Hasta qué punto se es banda emergente? ¿Cuándo es adecuado empezar a cobrar por los servicios?

En la mentalidad colombiana un músico es alguien a quién se le da una moneda en un bus. Nadie, o muy pocos, y empezando por los mismos músicos, ve esta actividad como lo que es: un oficio más. De esa forma las canciones o piezas son un producto, las presentaciones son servicios, y una banda o conjunto es una empresa; por supuesto esto no aplica con los que están metidos en esto por tener un modo de expresión o por pasatiempo, es con aquellos que pretenden vivir de la música. Salvo tal vez por la música clásica, este tipo de nociones no se manejan en el mundo musical, de hecho se va a los extremos cuando se trata de las ganancias de un músico, o bien es heroico que se muera de hambre, o se le admira por las cifras extravagantes que hay a su alrededor. No es de extrañarse que aquí la gran mayoría de bares que dicen tener una temática musical, en especial los de rock, no cuenten con unas instalaciones medianamente adecuadas para la presentación de una banda, además de no pagarles una tarifa fija, porque nunca creen que una banda traiga más clientela a su negocio. De hecho las bandas casi que tienen que rogar para armar un concierto, y suelen cargar con la mayor parte de los costos. Incluso el gobierno en su gran paternalismo ha sabido crear una ley dizque para fomentar el talento, obligando a los empresarios que traigan artistas internacionales a poner un acto de apertura nacional, haciendo que los organizadores no tengan problema en aprovechar que las bandas al estar encandelilladas al ver a sus fuentes de inspiración, se dejen pasar por encima, y además nadie paga una boleta de casi medio millón de pesos para ver a los teloneros.

Pero como dice el dicho “errar es humano, echarle la culpa al otro es más humano aun”. Los músicos en su gran mayoría son la mejor representación de la definición moderna de “liberal”, quieren todas las libertades pero ninguna de las responsabilidades, prefiriendo que algún ente superior se encargue de ellos. Muchos creen que ya por tocar un instrumento se les va a admirar con devoción, de la nada saldrá una disquera que querrá firmarlos y ganarán millones (pareciera que se les olvidara cual es la concepción que se tiene de los músicos por estos lares), y por eso creen que comportándose como las estrellas que admiran van a llegar lejos. Ningún cirujano llegó a ese cargo por leer un libro de anatomía de tanto en tanto; de ese modo si el ser músico es un oficio o profesión, es algo que requiere de mucha disciplina y dedicación en su ejecución, de no sólo tener una buena idea, sino de saberla mercadear y hacer los contactos necesarios para esto. Como toda profesión, la música incluye sus riesgos y sus beneficios, y hay que saberlos aceptar o bien buscar otra cosa que hacer; y depende de los mismos músicos cambiar las actitudes preponderantes de su carrera.

martes, 20 de octubre de 2009

Aun indeciso

Yo aun sigo en mi debate interno de por quién votar. Aquellos que han leído este blog saben que estoy bastante molesto con el Partido Conservador, no sólo porque ninguno de los precandidatos parece convincente, sino además por mostrarse servil ante Uribe aplazando la consulta popular del partido, en aras de ver que hueso se les tira en caso de una segunda reelección.

La opción siguiente, y tal vez obvia para algunos, es mirar a alguno de los candidatos de los otros partidos uribistas, ya que son considerados la “derecha” colombiana; pero como he insistido en otros artículos, estos partidos no son más que disidencias liberales que apoyan el programa de Seguridad Democrática, y su programa de gobierno está basado en la social-democracia. Y es evidente que Pardo por el Partido Liberal no es opción para mí, y muchísimo menos el antiguo guerrillero y chavista Petro por el Polo; incluso me aguanté la tentación de aprovechar la mala legislación de las consultas para meter un voto saboteador.

Con esas consideraciones en mente, falta ver que hay en las opciones independientes, tan resonadas hace unos meses con el grupo de los quíntuples. Este equipo no duró mayor cosa, actualmente Martha Lucía Ramírez está ahora en el Partido Conservador, y sorprendentemente Antanas Mockus y Enrique Peñalosa se unieron con aquel que empezó el daño a sus alcaldías, Lucho Garzón, en algo llamado Partido Verde Opción Centro. Esta extraña alianza no solo me disuade de darles mi voto, sino que el color verde en política e ideologías me saca corriendo al otro lado. Pero el rompimiento del grupo original se debió a que Sergio Fajardo no le sonó sacrificar su ya crecida y aun creciente popularidad en una consulta dentro de los quíntuples.

Fajardo me parece un candidato curioso. Mucha de su popularidad se basa en su pinta (al parecer le es atractivo físicamente a varias personas), y en que parece un bacán. En el mejor de los casos representa ese vano idealismo en que llegue alguien a la presidencia que sea “distinto a los demás”. Si uno se toma el tiempo en revisar su página, verá que sus propuestas no son claras, y están basada en premisas muy amplias, y no hay ningún proyecto concreto. Aquellos que defienden su candidatura dicen que es por su buena gestión durante su alcaldía en Medellín, argumento que se usó con Mockus y Peñalosa por sus respectivas gestiones en Bogotá; pero una cosa es dirigir una ciudad, que no es fácil, y otra cosa es tremendo chicharrón que es un país, en especial uno tan complejo como éste. Sólo uno me dijo que su propuesta no la presenta de todo, ya que está recorriendo al país para ver que necesita, pero esto no deja de darme cierta sospecha en que se tratarán de proyectos cortoplacistas que llevarán a una plataforma socialbacana.

Aunque indeciso, no pierdo la esperanza de resolverme por un candidato y no votar (¿botar?) en blanco. Los mantendré al tanto.

domingo, 18 de octubre de 2009

Las falacias de las protestas universitarias

El pasado viernes 16 de Octubre el actual rector de la Universidad Nacional, Moisés Wasserman, fue retenido por una muchedumbre de estudiantes universitarios mientras estaba en su carro, saliendo de su oficina. La intención de la chusma iracunda era saber el destino del presupuesto universitario, o más bien la falta de éste. La retención duró cinco horas, y finalmente fue disuelta por la ESMAD.

La gran mitología revolucionaria izquierdista una vez más mostró que en realidad está muy lejos de ser un ideal paradisiaco, más bien se trata de una tiranía queriendo emerger. A las universidades públicas de nuestro país les gusta mostrarse como el lugar de la gente “irreverente”, de ideas “libres”, además de ser grandes centros educativos. Si bien el nivel académico sigue siendo alto, en especial en la Universidad Nacional, éste se ve cada vez más en detrimento a causa de los ideales que se promueven adentro. Sin embargo las ideas son libres solamente mientras estén en línea con aquellas de la izquierda, lo que se evidencia en las varias ocasiones en que los conferencistas con ideas contrarias han sido chiflados hasta ser acallados, sino es que se trata de medidas más violentas y coercitivas como la presenciada el viernes. La irreverencia de sus estudiantes se trata más de un arribismo y resentimiento social imperante; muchos de ellos dejarían toda esta militancia si de repente se vieran con un ingreso más alto.

Muchas veces la gente de fuera de la universidad, incluso a veces la de adentro, no entiende a qué se deben muchas de las peloteras que suceden en las instalaciones de la institución. La respuesta es sencilla, y se trata de la vieja premisa izquierdista por la cual quieren todas las libertades pero ninguna de las responsabilidades; cada vez que la rectoría o el gobierno intentan tomar medidas para cortar con todas las sanguijuelas que viven a costa de la universidad, es cuando ocurre una de estas peloteras. Admito que hay gente que necesita y merece una ayuda para lograr acceder a un título profesional, pero hay que ver que el préstamo-beca otorgado por la universidad no toma en cuenta el promedio de notas de quien accede a éste, solamente su nivel de ingreso. No es de extrañarse que los bares circundantes tengan su pico de ventas durante los días en que se entregan estos dineros. Jamás pelean porque se mejoren las bastante derruidas instalaciones, que se actualicen lo equipos de laboratorio, o porque la formación que reciben de sus profesores sea la adecuada. Igual no tendrían ni idea que para lograr esto no se necesita organizar una marcha.

Y la pregunta del millón es: ¿Por qué en una entidad del gobierno se albergan los mayores opositores de éste? La verdad es que una de las grandes mentiras de la izquierda, que incluso ellos mismos se creen, es que no quieren tener gobierno alguno, en realidad quieren tener MÁS gobierno. Sí, los miembros del gobierno actual no les agradan, porque precisamente no ceden a sus berrinches, ya que lo que buscan es que el gobierno se encargue de todas sus necesidades sin que tengan que mover un dedo. Por eso las universidades públicas son las únicas entidades del estado donde no se encuentra la debida presencia de la policía, ya que esta pondría orden al aspirado libertinaje.

Es increíble que en una institución que se da el lujo de escoger a lo mejor entre sus múltiples aspirantes, no pueda resolver de forma civilizada sus conflictos internos, y hallar salidas efectivas. El alegato de siempre es que no se trata de los mismos estudiantes sino de infiltrados; de ser así también tienen la culpa los estudiantes por mantener su silencio que le da validez a estos bochornosos incidentes.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Confusión

Hace unas semanas se estrenó en varios cines de Norteamérica la nueva película de Michael Moore Capitalism: A Love Story, donde el enarbolado documentalista ataca a un sistema económico que no ha hecho nada por él, de seguro su gordura es un problema de tiroides, y sus lujosas mansiones fueron donaciones. No me extrañaría que al igual que en sus películas anteriores, Moore se dedicará a manipular los hechos y a demonizar a aquellos que no comparten sus ideas y a quienes odia; mientras se oyen los aplausos resonantes de sus seguidores, que son por lo general aquellas personas que al no poderse hacer cargo de sus vidas, quieren encontrar cualquier teoría de conspiración para fundamentar su propia falta de autosuficiencia.

Entre mis planes no se encuentra ver la susodicha película, pero basado en varias reseñas que se le han hecho me puedo dar cuenta de que la película en realidad ataca al sistema corporativista, que suele ser confundido con el capitalista, y que tiene su sucia cabeza metida en nuestra economía. Muchos piensan que aquellos que apoyamos al capitalismo y el libre mercado, apoyamos también a los grandes monopolios. Nada más falso. Apoyamos a todo aquel que quiera hacerse cargo de su vida, en particular el pequeño empresario. Un ejemplo concreto es preferir los productos de una disquera independiente sobre los de las disqueras multinacionales. Se trata de tener la capacidad de elegir entre si se quiere ser un empleado o crear un producto nuevo, de forma que haya varias opciones para las cosas que necesitamos en nuestra vida cotidiana. Cierto, no es perfecto, se corre el riesgo de un fracaso al basarse en que el individuo se haga cargo de si mismo que es algo que asusta a muchos; pero todos los demás sistemas que se muestran como perfectos son un desastre mayor.

El corporativismo por otro lado es la fuerte intervención y administración en la economía por parte el estado, distinto al socialismo únicamente porque el estado no es el propietario de todos los bienes. Su muestra más fuerte se ha dado bajo regímenes fascistas y totalitarios, y laudado acá por pseudointelectuales como los Leopardos y otros que enmugran el conservadorismo local con ese tipo de radicalismos. En nuestros días el corporativismo se muestra como una serie de beneficios otorgados a distintos grupos de intereses. Un ejemplo claro es que las leyes existentes para hacer empresa imponen condiciones que muy pocos pueden cumplir, esos pocos los que ya tienen fuertes sumas de dinero. No es casualidad que muchas personas muestren reticencia en formalizar la venta de los productos caseros que venden a gente cercana. ¿Cuánto tiempo más pasará para que tengamos una cerveza distinta a la de Bavaria, con un precio competitivo, que nos permita comparar si su cerveza es en realidad buena?

Es curioso que los más acérrimos enemigos de este sistema esperen que esos beneficios especiales pasen de manos de unos grupos de interés a un solo grupo (que es lo que en realidad ocurriría si se llega a hacer una “repartición” de todos los bienes como en Cuba). Mientras tanto aquellos que abogamos por la verdadera libertad, que incluye la libertad de mercados, seguiremos buscando la forma de que esta se realice.

lunes, 12 de octubre de 2009

Sobre el Día de la Raza

Hoy 12 de Octubre se celebra una vez más el tan aclamado “día de la raza”. Para muchos otro festivo más y un día para descansar; sería bueno hoy echarle algo de cabeza a la implicación de la festividad. Muchos critican el hecho de que se celebre el descubrimiento de América, ya que encuentran nefasto el celebrar el hecho que precedió la invasión de unas culturas a una tierra donde casi erradican a las culturas nativas, y trajeron esclavizada a otra. No es que estos hechos sean excusables, pero no son únicos en la historia, de hecho es algo la humanidad ha mantenido alrededor de todo el planeta.

Desde el periodo de la Ilustración, en que se ha intentado reconocer los derechos del hombre, y se dieron las revoluciones independistas en este nuevo continente, se han hecho grandes esfuerzos por superar las brechas causadas por estos hechos. Integraciones a la fuerza, acciones afirmativas y hasta guerras civiles se han luchado por lograr este cometido. Aun persisten algunas de las convicciones que existían en aquella época, y el desprecio por alguien con piel o cultura distinta existe en varias personas, quienes no comprenden que tolerancia no significa agrado, y aun abogan por una superioridad congénita inexistente.

Pero este no es el único tipo de racismo que se ve en nuestra sociedad. Tratando de reparar los daños causados por la legitimación de las conductas anteriormente mencionadas, algunas personas reniegan de su genética y consideran que es innegable darle un tratamiento especial a dicha personas que por una condición aritmética llaman “minorías”. Y es racista porque el trato que se les da es el de incapaces, haciendo que en vez de que haga las cosas por si mismos, sean estos dependientes de agentes externos, en particular el gobierno. Y con gobiernos manteniendo la idea de que los derechos implican igualdad en todo lo que tenemos, y no la posibilidad de acceder a estas cosas, hacen que no sea raro ahora en que hagan marchas exigiendo “igualdad de derechos”.

Toda persona es una fuente de potencial, independientemente de su color de piel, procedencia, cultura o creencias; lo que ésta decida hacer con este potencial es su problema. El ataque a la integridad de cualquiera debe ser condenado como una agresión contra un ser humano, y con eso en cuenta, no se necesita de un trato especial por simples características superficiales.

Un premio insulso

No quería hacer mucha bulla al respecto, pero al ver que es un tema que tiene alborotada a toda la prensa y a muchos espectadores, decidí publicar mi opinión al respecto. No, no se trata de la eliminación de la selección Colombia al mundial, algo que me tiene sin cuidado, y no soy de los que mide el patriotismo con un evento cuyo propósito es el entretenimiento, y de un tiempo para acá sólo trae aflicción. Me refiero al Nobel de paz otorgado al actual presidente estadounidense: Barack Obama.

Claramente esta entrega del susodicho galardón es la cereza del helado que demuestra que dicha categoría es un chiste, además de su fuerte contenido político. No es casualidad que desde hace unos años, particularmente desde la década de 1990, el premio se lo lleven personajes que representan más un ideal utópico y anticapitalista, que hechos concretos. Así vemos como en 1992 se lo dan a Rigoberta Menchú, una indígena que montó todo un espectáculo mediático, que al final resultaron siendo los inventos en aras de victimizarla por parte de una socióloga mamerta, mitómana y oportunista (y no creo que Mechú haya sido muy inocente al respecto). A veces le otorgan la presea a las dos partes de un conflicto que deciden resolverlo mediante la negociación, pero en 1990 vimos como a Gorbachov le dieron su premio por terminar la guerra fría, mientras que de Reagan, el principal impulsor de la caída de la cortina de hierro, no oímos ni mu. Y en esta última década la cosa ha empeorado, particularmente en los últimos tres años: en 2007 el ganador fue el demócrata Al Gore por sus teorías del calentamiento global, que parecen sacadas de películas de conspiración que se ven por internet, y que hasta la fecha no ha sido capaz de defender sus teorías en un debate; en 2008 fue el social demócrata primer ministro finés Martti Ahtisaari cuyos logros no son claros; y finalmente este año, Obama.

Con sólo ocho meses y medio en la presidencia, un montón de idealismo, y la cuota racial que tanto gusta a los zurdos, Obama se hizo merecedor del Nobel de Paz 2009. Con sus medidas “pacifistas” y “humanistas”, Barack Obama ha logrado mostrar a su país como una nación débil, disgustar a sus aliados, hacer que sus ciudadanos pierdan la confianza en su país, prolongando una crisis económica de la cual otras naciones han logrado salir adelante, y además de escudarse en su color de piel para acusar de racistas a todos aquellos que no nos gustan sus políticas. Ya con este premio, definitivamente Obama se consagra como Carter II (el original lo ganó en 2002).

Ese idealismo nocivo del jurado también ha afectado a nuestro país. El año pasado se hablaba de un Nobel para Ingrid Betancourt, cuya única obra relevante fue pasar por un calvario en el cual cayó por su propia estupidez. El presente año se consideró a la senadora Piedad Córdoba, que si bien ha mediado en la liberación de varios secuestrados de la guerrilla y tiene la cuota racial; su corazón está con el grupo criminal y no con su país, haciendo que de recibir este premio deslegitimizara la lucha contra éste.

Ideal sería un mundo sin guerra, y genial si los conflictos se resolvieran todos por vías negociadas. Pero es inútil negociar desde una posición de debilidad, cuando la evidencia muestra que el instinto natural es aventajarse del otro. Es inútil basarse en idealismos excesivos, que han sido la excusa par que la gente tome las armas al considerar que es la única forma de llevarlos a cabo. A diferencia de las otras categorías, el Nobel de paz no es medible de forma cuantitativa, y ya sólo sirve para premiar a aquellos que tienen la mirada en el horizonte, pero no sus pies en la tierra.

martes, 6 de octubre de 2009

Con humor y con orgullo

A mí no me molesta un buen chiste. De hecho me divierten mucho las caricaturas, el humor inteligente, un buen humorista. Y no me molesta si el chiste es a mis expensas, mientras en realidad sea gracioso y contenga algo de realidad, lo considero como una especie de crítica constructiva, incluido el humor político.

A aquellos que tenemos un pensamiento de derecha se nos suele mostrar como ogros misántropos que vivimos en una caverna, y lo puedo comprender, muchos de nuestros líderes intelectuales y políticos e incluso nosotros mismos somos algo estrictos en nuestras conductas. Otro clisé sobre nosotros es que vivimos obsesionados con el dinero… por mi perfecto, es una forma de mostrar quienes somos los que si trabajamos. Pero algo que ha llegado a ser realmente molesto es el empeño de los medios por mostrarnos no como gente con una opinión distinta, sino como gente bruta, ignorante y prejuiciosa; mientras que los “progresistas” de la izquierda son la gente chévere y de alto nivel intelectual. Parte del problema surge de nosotros mismos ya que al parecer siempre discutimos nuestras ideas como pidiendo disculpas de pensar como pensamos, en vez de enorgullecernos por tener una mirada realista de la vida y no dejarnos llevar por pasiones utopistas.

No quiero que este artículo suene a un discurso rimbombante donde me quejo sin ton ni son. De hecho creo que más de uno puede jugar este juego, podríamos mostrar a los zurdos como un montón de intelectualoides pedantes que están tan metidos en sus grandilocuentes ideas, que creen que tienen la solución instantánea para todos los problemas del mundo, o son aquellos tan vagos que quieren aprovechar estas ideas para no hacer nada por si mismos; y que cada vez que alguien les dice que se equivocan a alguno de estos dos perfiles, recurren a los insultos y a lloriquear. Las opciones son muchas, si alguien tiene más ideas y se le ocurre una forma de llevarlas a cabo, me comprometo a ver la forma en que éstas salgan a flote, así sea que se trate de una publicación regular en esta página. O en últimas, lo hago yo.

lunes, 5 de octubre de 2009

Terremoto a nuestros bolsillos

La semana pasada recibí en mi correo electrónico un mensaje que parecía ser uno de tantos reenvíos sobre teorías de conspiración. Enorme fue mi sorpresa al confirmar que no se trataba de otra noticia engañosa sino de algo real, el 9 de Octubre en Bogotá se llevará a cabo un simulacro de terremoto a nivel general; donde se representará un rescate en la torre Colpatria, un accidente aéreo en el aeropuerto El Dorado, y otras cosas dignas del Festival Iberoamericano de Teatro (incluida participación de expertos internacionales).

Como era de suponerse bajo el mandato de Ungenio, quien gusta de quemar el sofá* para darle solución a los problemas de la ciudad: pico y placa todo el día, prohibición a fumar en los bares, 160 colegios de dudosa calidad, etc.; demuestra como la izquierda cree que tiene la solución infalible para nuestros problemas, y que somos incapaces de hacernos cargo de nosotros mismos. En vez de promover el hecho de que Bogotá se encuentra en una falla geológica, y por ende que la gente caiga en cuenta de la necesidad de tener un plan de contingencia por si ocurre un terremoto; la alcaldía va a organizar todo este circo dizque para ver como reaccionaría la ciudad de ser el epicentro de un sismo de 6.8 en la escala Richter. Pero tranquilos, el chistecito sólo costará 1.200 millones de pesos que salen de nuestros impuestos.

Otra cosa que me llama la atención es que el presidente Uribe va a participar en esto. Una vez más salen a flótelas malas mañas que aprendió con los liberales; y que sus fanáticos acérrimos, obnubilados por su buena gestión, se hacen de la vista gorda o tienen el descaro de alabar (luego se hacen llamar antimamertos y/o derechistas).

Yo por mi parte no seré partícipe de este robo a nuestros bolsillos, además de estar ocupado trabajando. Les sugiero a mis lectores bogotanos hacer caso omiso a lo que es otro de los actos demagógicos de nuestro “queridísimo” alcalde, y denunciar este tipo de derroches.


*Del chiste: “Un hombre encuentra a su mujer con otro hombre en el sofá de la casa, y para evitar que eso suceda de nuevo, quema el sofá”